martes, 22 de abril de 2008

La Ratonera

Érase un ratón que vivía en una granja, un buen día el ratón advirtió con gran consternación que el granjero había puesto una ratonera: ¡había decidido matarlo!

Comenzó a alertar a todos los otros animales:
-¡Cuidado con la ratonera! ¡Cuidado con la ratonera!

La gallina, al oír los gritos, le dijo que se callara:
-Mi querido ratón, sé que para ti eso es un problema, pero a mí no me puede afectar en absoluto. Así que no armes tanto escándalo.

El ratón fue a hablar con el cerdo, que, al ver su sueño interrumpido, se sintió molesto.
-¡Hay una ratonera en la casa!
-Entiendo tu preocupación, y me solidarizo contigo -respondió el cerdo-. Por lo tanto, te prometo que te tendré presente en mis oraciones esta noche; más no puedo hacer por ti.

Más solitario que nunca, el ratón fue a pedir ayuda a la vaca.
-Mi querido ratón, ¿qué tengo yo que ver con eso? ¿Has visto alguna vez que una vaca haya muerto en una ratonera?

Al ver que no conseguía la solidaridad de nadie, el ratón se escondió en su agujero y se pasó la noche entera en vela, con miedo de que le sucediese una tragedia.

Durante la madrugada, se oyó un barullo: ¡la ratonera acababa de atrapar algo!

La mujer del granjero bajó a ver si había muerto el ratón. Como estaba oscuro, no vio que lo que había caído en la trampa era una serpiente venenosa. Cuando se acercó, la serpiente la mordió.

El granjero, al oír los gritos de la mujer, se levantó y la llevó inmediatamente al hospital. Allí recibió tratamiento, y después volvió a casa. Sin embargo, seguía con fiebre. Como la sabiduría popular indica que no hay mejor remedio para el enfermo que un buen caldo, el granjero se fue para la gallina y tras retorcerle el pescuezo, la echó a la cazuela.

La mujer no se recuperaba y como los dos eran muy queridos en la región, los vecinos acudieron a visitarlos. Ante la necesidad de atenderlos, el granjero mató al cerdo para poder ofrecerles una comida.

Finalmente, la mujer terminó muriéndose. Familiares, vecinos y amigos acudieron en gran cantidad al velatorio y el granjero, sin dudarlo, mató a la vaca para poder corresponder a tan abrumadora muestra de solidaridad.

El ratón, testigo de todo aquello, no dejaba de pensar: "Bien que se lo advertí. ¿No habría sido mejor si la gallina, el cerdo y la vaca hubiesen comprendido que el problema de uno de nosotros nos pone a todos en peligro?".

Paulo Coelho