domingo, 16 de junio de 2024

Susan Solomon: “Sanar la tierra es posible”

Susan Solomon es una destacada científica atmosférica estadounidense, reconocida internacionalmente por sus contribuciones significativas a la comprensión del cambio climático y la protección ambiental. Nacida el 19 de enero de 1956 en Chicago, Illinois, Solomon ha dedicado su carrera a la investigación y la enseñanza en el campo de la química atmosférica.

Después de obtener su doctorado en Química en la Universidad de California, Berkeley, Solomon se unió a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Entre 2002 y 2008, Solomon fue copresidenta del Grupo de Trabajo I del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, donde jugó un papel clave en la evaluación científica del cambio climático. En 2008, la revista Time la nombró una de las 100 personas más influyentes del mundo por su impacto en la política ambiental global.

Actualmente, Solomon es profesora en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), donde continúa su investigación y enseñanza. Su libro más reciente, “Solvable:How We Healed the Earth, and How We Can Do It Again”, destaca historias de éxito en la lucha contra problemas ambientales y ofrece una visión optimista sobre la capacidad de la humanidad para abordar el cambio climático.

A lo largo de su carrera, Solomon ha sido galardonada con numerosos premios y reconocimientos, incluyendo la Medalla Nacional de Ciencia de Estados Unidos y la elección a la Academia Nacional de Ciencias. Su dedicación y liderazgo continúan inspirando a la próxima generación de científicos y activistas ambientales.

En una época de “eco-catastrofismo” generalizado, Susan Solomon argumenta que es demasiado fácil “regodearse en nuestra miseria y en lo terrible que es todo... Pero 'todo está perdido' es exactamente lo contrario de donde necesitamos estar”.

Su optimismo se remonta a una “gran aventura científica” al inicio de su carrera. En 1985, el British Antarctic Survey reveló un agujero inesperado en la capa de ozono. Aunque Solomon se describe como una “fervorosa protectora del planeta”, inicialmente se sintió fascinada por el desafío intelectual de usar modelos computacionales para estudiar la estratosfera.

En 1986, a los 30 años, se convirtió en la científica líder de un equipo que pasó dos meses en la Antártida. Su investigación confirmó que los clorofluorocarbonos (CFCs), usados en desodorantes y refrigeradores, eran los responsables del agujero de ozono. Su trabajo fue crucial para el Protocolo de Montreal de 1987, considerado el mayor éxito ambiental internacional.

Solomon señala que la protección ambiental ha avanzado incluso bajo presidencias en EE. UU. comprometidas con la desregulación, y ha sido posible superar la resistencia de poderosas industrias. La presión pública, a menudo desde fuentes inesperadas, ha sido fundamental.

Aunque las comisiones de investigación políticas pueden generar un debate abierto entre diferentes expertos, Solomon considera que los procesos formales de evaluación científica son más efectivos, ya que proporcionan una base precisa de hechos para los negociadores que han de equilibrar la protección medioambiental con las necesidades de la economía.

Solomon explica que para que el público se involucre en una amenaza ambiental, esta debe sentirse personal y perceptible, y deben existir alternativas prácticas. Ejemplos como el agujero en la capa de ozono y los residuos de DDT en la leche materna han movilizado a la gente.

“Solvable: How We Healed the Earth, and How We Can Do It Again” concluye con una anécdota sobre la aprobación del Cuarto Informe de Evaluación del IPCC en 2007, donde un debate sobre la traducción de “el calentamiento es inequívoco” fue rápidamente resuelto por los delegados franceses y españoles.

Solomon sigue siendo optimista porque el cambio climático se ha vuelto personal y perceptible, como lo demuestran los incendios cerca de su casa en las Montañas Rocosas de Colorado. Aunque los ataques a los científicos continúan, ahora se centran más en las tecnologías y políticas, lo cual ella considera un avance. Está segura de que estamos progresando, ya que ahora es más barato construir y operar plantas de energía renovable que plantas de carbón, petróleo o gas. Aunque los desafíos persisten, espera que una nueva generación abrace estos desafíos con pasión.

“Estamos en un mundo lleno de cambios,” comenta. “Es un momento perfecto para ser científico del clima y estudiar estas cosas. Cada dos o tres años, algo nuevo surge y la gente dice: 'Oye, no entendemos esto'. Escoge un tema que realmente importe para el planeta y encuentra una manera de investigarlo. Será un viaje salvaje y emocionante y el mundo te necesita para hacerlo.”

Basado en: https://www.timeshighereducation.com/depth/susan-solomon-healing-earth-possible

domingo, 2 de junio de 2024

La evolución de los valores: de la juventud idealista a la madurez equilibrada (para quien la alcanza)

Somos lo que hemos vivido y por ello, la madurez trae consigo una reorganización profunda de los valores, tanto personales como sociales, en comparación con los que se mantienen en la primera juventud. Este proceso de evolución no es lineal, sino que se manifiesta en un vaivén de introspección, aprendizaje y experiencias que nos dejan huella. Para comprender mejor este fenómeno, debemos desglosar los aspectos que guían esta transformación y cómo se reflejan en nuestra vida diaria y en la sociedad.

En la juventud, cuando todo es nuevo y desconocido, los valores suelen ser idealistas y absolutos. La búsqueda de la autenticidad, la libertad y la justicia predomina en esta fase del pensamiento. Los jóvenes tienden a ver el mundo en términos de blanco y negro, buscando cambios radicales y soluciones rápidas a problemas complejos. Esta etapa de la vida está marcada por un fervor casi revolucionario, donde el espíritu es audaz y la pasión refulge en llamas. En esta etapa, el deseo de romper con las convenciones y establecer nuevas normas tiene un gran peso entre los más inconformistas. Los jóvenes tienden a impulsar cambios sociales, cuestionando el statu quo y proponiendo nuevas formas de pensar y vivir, aunque, paradójicamente, en no pocas ocasiones todo termina cambiando sin que nada cambie realmente.

Con el tiempo y la experiencia, estos valores comienzan a moldearse y, en bastantes casos, a moderarse. La madurez trae consigo una comprensión más profunda de la complejidad del mundo y de las relaciones humanas, aunque a esta le acompaña el riesgo de caer en el conformismo y la asunción de la derrota. El idealismo juvenil se matiza con una dosis de realismo, una aceptación de las imperfecciones y las contradicciones de la vida. Tal y como expresó el filósofo alemán Friedrich Nietzsche en su obra Más allá del bien y del mal, «La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño». Este retorno no implica un retroceso, sino una integración de la seriedad y la responsabilidad con la creatividad y la pasión juvenil. La madurez nos enseña a ver el mundo con una mirada más equilibrada, donde los sueños y las aspiraciones se combinan con una comprensión práctica de las limitaciones y las posibilidades, encontrando un punto de equilibrio dinámico a la medida de cada persona.

En el ámbito personal, y siempre que nos referimos a personas con una personalidad equilibrada y bien cohesionada, esta evolución de los valores se traduce en una mayor empatía y comprensión hacia los demás. Las experiencias de vida, tanto las positivas como las negativas, enseñan la importancia de la paciencia, la tolerancia y el compromiso. La madurez nos hace más conscientes de nuestras limitaciones y nos brinda la sabiduría para discernir entre lo que se puede cambiar y lo que debe ser aceptado. En el siglo XIX, el filósofo existencialista danés Søren Kierkegaard lo expresó de la siguiente manera en su obra «Diario de un seductor»: «La vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia delante». Este entendimiento retrospectivo nos permite enfrentar el futuro con una visión más clara y un corazón más abierto.

Socialmente, los valores también sufren una transformación significativa. En la juventud, el entorno de nuestros pares y las tendencias culturales juegan un papel crucial en la formación de valores. Sin embargo, a medida que maduramos, nuestras interacciones sociales se amplían y diversifican. Muchos, empezamos a valorar más la estabilidad, la seguridad y el bienestar colectivo. Este cambio refleja un desplazamiento de un enfoque individualista a una perspectiva más comunitaria y global. La filósofa Hannah Arendt destacó la importancia de la responsabilidad compartida en su obra «La condición humana», argumentando que esta es inherente a la naturaleza de la acción humana, la pluralidad y la interdependencia en la vida comunitaria. Desde esta perspectiva se destaca la necesidad de reconocer y asumir nuestro papel en la red de relaciones que conforman nuestra existencia colectiva, subrayando cómo nuestra capacidad de acción colectiva puede transformar el mundo.

Jean-Jacques Rousseau, en su obra «El contrato social», argumenta que «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado». Esta cita resuena en la transición de la juventud a la madurez, donde las cadenas de la sociedad y las responsabilidades se sienten con mayor fuerza, pero también se entienden y se aceptan como parte del contrato social. La madurez nos lleva a reconocer y respetar estas cadenas, no como limitaciones, sino como estructuras necesarias para la convivencia y la armonía social.

Y llegando al día de hoy, en el primer cuarto del siglo XXI, la tecnología y la globalización han añadido nuevas dimensiones a esta evolución de valores. En un mundo donde cada vez todo sucede de forma más rápida y está interconectado, la empatía y la solidaridad y sus contrarias, se extienden más allá de las fronteras geográficas. La conciencia ambiental y la sostenibilidad han emergido como valores fundamentales en respuesta a los desafíos globales, así como un discurso negacionista de quienes prefieren escuchar mentiras agradables a verdades dolorosas. La filósofa contemporánea Martha Nussbaum ha enfatizado la importancia de la «capacidad de empatía global», destacando cómo nuestra comprensión de la justicia y la equidad debe adaptarse a un contexto mundial interconectado.

Buscando una conclusión ya a esta reflexión, la madurez no es simplemente una cuestión de envejecimiento, sino una transformación integral de nuestra manera de entender y valorar el mundo. Este proceso nos lleva a una comprensión más rica y matizada de la vida, donde los valores de la juventud se integran y se refinan, creando una visión más equilibrada y consciente. Como afirmó el filósofo y psiquiatra alemán Karl Jaspers, «El hombre maduro se encuentra solo, solo en tanto que sabe y quiere». La madurez es, en última instancia, un viaje hacia la autenticidad y la plenitud, una danza continua entre el idealismo de la juventud y el realismo de la experiencia, o como una buena amiga me ha dicho hoy, a transformarnos en «idealistos». Es un proceso dinámico que no solo nos transforma a nivel individual, sino que también moldea la sociedad, impulsándonos hacia el futuro, acabe adoptando este la forma que sea.

Bonus track: It Was A Very Good Year.

domingo, 19 de mayo de 2024

La urgencia de superar la polarización en España - 2024

En los últimos diez años, la polarización política y social en España ha aumentado hasta niveles alarmantes. Más que una dinámica que refleja a la sociedad, la polarización parece ser un mecanismo deliberado por parte de la clase política para mantenerse en el poder. Los partidos tradicionales, en particular PSOE y PP, con la colaboración necesaria de otros oportunistas de nueva creación, han renunciado a su papel de representantes orgánicos de sus bases para convertirse en plataformas electorales centradas en la figura del líder, lo que ha generado más confrontación y desigualdad.

La polarización no surge de manera orgánica de la sociedad, en lugar de ello, ambos términos son alimentados desde las alturas del poder político, a su vez apoyado por el económico, que efectivamente lleva las riendas del sistema. Los partidos necesitan mantener a sus votantes en estado constante de alerta y reacción, por lo que la creación de bandos antagónicos se convierte en una táctica perfecta para movilizar y garantizar la fidelidad de sus acólitos. Los medios de comunicación desempeñan un papel vital en esta dinámica. En lugar de servir como un contrapunto neutral y un espacio en el que se pueda argumentar, muchos medios de comunicación españoles informan según los intereses políticos y fomentan confrontaciones en lugar de apaciguarlas. La prensa debería actuar en su carácter de guardiana de la verdad y enemiga del populismo, en cambio, no pocos periódicos hablan de amarillismo e informan sobre cuestiones sensacionalistas en vez de transformarlo.

Desde luego, la sociedad civil desempeña aquí un papel fundamental. No hay duda de que se necesitan iniciativas de diálogo y entendimiento mutuo, educación cívica e instituciones democráticas robustas. Solo mediante un esfuerzo común podremos erradicar las estructuras que promueven la fractura ciudadana. La presión de la ciudadanía por la transparencia y la rendición de cuentas puede obligar a la clase política a actuar de una manera más responsable y menos en la división.

El futuro de la democracia en España estará determinado por nuestra voluntad de perseverar en la creación de una política de diálogo y consenso. La transformación no será fácil ni rápida, pero no es imposible. Requerirá un esfuerzo importante y tenaz de todos los sectores de la sociedad para desmontar el statu quo actual, que es un negocio lucrativo y destructivo basado en la confrontación. La experiencia de otros países demuestra que la polarización se puede revertir de la mano de una política inclusiva y una sociedad civil activa. Asimismo, también ha sucedido todo lo contrario: sociedades que han permitido llegar al poder a candidatos autocráticos con un pequeño barniz democrático.

Sin un esfuerzo decisivo para acercar las posiciones y superar nuestra supuesta polarización, las consecuencias para España podrían ser graves y duraderas. En última instancia, la perpetuación de la división debilitará la cohesión social al erosionar la confianza de los ciudadanos y sus instituciones democráticas. Un ejemplo contemporáneo de este letal círculo se encuentra en la creciente violencia y enfrentamientos en torno a las manifestaciones políticas. Los disturbios de Barcelona en 2019 son un micromodelo de intolerancia y radicalismo, pero son simplemente un ejemplo, cualquier otra supuesta «razón legítima» puede derivar en estas situaciones.

Además, la inmovilidad en la toma de decisiones políticas puede paralizar el progreso legislativo, trayendo consigo instrumentos poderosos sin oportunidades de implementación y socavando la capacidad de implementar políticas en favor del bienestar económico y social del país. Sin un esfuerzo consciente por parte de nuestros ciudadanos y líderes para alcanzar consensos más amplios, profundizaremos aún más las brechas, fracturas sociales y políticas y debilitaremos nuestra democracia y nuestro futuro.

domingo, 5 de mayo de 2024

Discutir por discutir es discutir al cuadrado

Erístico es un antiguo término retórico que se refiere a la forma en que ciertas personas discuten por discutir. En el mejor de los casos, les importa más ganar que tener razón. En el peor, simplemente quieren seguir discutiendo ad infinitum. Ninguna de las dos cosas es buena, pero ambas siguen siendo tan comunes ahora como hace dos mil años... si no más.

En parte, debido a la prevalencia de la erística, me siento atraído por lo que dijo Buda sobre las «preguntas sin respuesta», a veces llamadas «imponderables». Se trataba de una serie de preguntas relativas a la naturaleza de la existencia a las que se negaba a responder. ¿Por qué? En parte porque pensaba que era imposible hallar respuestas y, por tanto, una pérdida de tiempo. Y, lo que es más importante, argumentaba que sencillamente no tienen sentido. Por tanto, son peores que una mera distracción, porque nos perjudican activamente, lo cual, para Buda, significaba reducir la conversación a un contenido intelectual en exceso y no centrarse en la experiencia, desviándose así del camino hacia la iluminación.

La idea de Buda de que ciertas preguntas son una pérdida de tiempo (o algo peor) parece especialmente pertinente en la era de Internet, un lugar y tiempo lleno de discusiones interminables y de laberintos sin final. ¿Nos enzarzamos o no en estos infructuosos debates en línea? Me viene a la mente lo que está escrito en el Libro de los Proverbios: No respondas al necio según su necedad, no sea que tú también seas como él.

Platón dijo una vez que la retórica es el arte de trabajar sobre el alma de los hombres por medio del lenguaje. Una perspectiva convincente, ¿pues qué es la civilización humana, sino una serie incontable e interminable de conversaciones entre seres humanos? Siendo así, cómo hablamos y de qué elegimos hablar —o no hablar— son algunas de las decisiones más importantes que podemos tomar en la vida. Esta observación se encuentra en el corazón de las preguntas sin respuesta de Buda; una sabiduría antigua de suprema relevancia en un mundo dominado por la erística. 

lunes, 29 de abril de 2024

El mito de la segunda oportunidad

 

En ciertas narrativas recurrentes emerge un patrón con claridad: un personaje comete un error, uno solo, que luego lo persigue hasta el final de sus días. Imagina a una joven que, por un error de identificación en la policía, destruye dos vidas, incluida la suya. O a un hombre, cuyo intercambio de miradas se convierte en una obsesión que da paso al nacimiento de un acosador persistente. O una pareja que fracasa en su primer encuentro íntimo, marcando para siempre su relación.

Se critica este recurso narrativo por considerarlo inapropiado para un artista serio, acusándolo de instrumentalizar una obsesión con el incidente que no refleja la gradualidad y el desorden de la vida real. Mientras algunos autores se deleitan en la lenta acumulación de la experiencia humana, otros se centran en un evento singular. Demasiado ordenado. Demasiado simplista. Escrito como si estuviese destinado a ser el guión de una telenovela.

Hoy, con el suficiente paso del tiempo a mis espaldas como para observar a mis contemporáneos en su edad madura, incluidos algunos decepcionados y lastimados, sostengo que esta visión captura acertadamente la realidad. La sorpresa y el terror de la madurez radica en cuánto del destino de una persona puede depender de un solo error de juicio.

¿Ejemplos? Si te casas mal —o te casas cuando no deberías— no supongas que el daño es reversible. Si eliges mal tu carrera y te das cuenta pasados los 30, no cuentes, salvo inusuales excepciones, con encontrar un camino de retorno. Ninguno de estos errores tiene que condenar a una persona a un sufrimiento eterno y profundo, pero la vida depende del camino, cada error limita las próximas rondas de opciones. Un gran error, o simplemente uno temprano, puede cerrar toda esperanza de alcanzar la vida que inocentemente soñabas.

Y en cuanto a las personas que se dedican profesionalmente a ofrecer orientación, debería existir más sinceridad en su praxis. El auge de la industria del consejo —los podcasts de autoayuda, los entrenadores ejecutivos, etc.— ha sido mayormente benigno, pero mucho de su contenido se basa en los ideales estadounidenses, y refleja el optimismo mágico de ese país. La noción de un error irremediable es casi transgresora en la tierra de las segundas oportunidades. Además, por razones comerciales obvias, se dice al cliente que no todo está perdido, que la vida aún puede ser moldeada llegada la vida adulta. Por más brillante que sea el orador, nadie se inscribe en un seminario motivacional que proclame: "¿Tuviste hijos sin pensarlo bien? Ya es tarde".

En la narrativa contemporánea, un error no es un error, sino una oportunidad para crecer, para desarrollar resiliencia. Es simplemente un puente hacia el éxito definitivo. Y hay casos en los que así es. Pero la vida de una persona a los 50 no es la suma aritmética de todas sus decisiones pasadas. Por el contrario, está marcada por unas pocas desproporcionadamente importantes: a veces profesionales, a menudo románticas. Si fallas en estas, el alcance para remediar la situación es, si no nulo, muy complicado y la cultura cultura actual tiende a ocultar o falsear las malas noticias, endulzándolas con un almíbar de zonas seguras, enaltecimiento de los sentimientos hasta cumbres inaccesibles salvo para uno mismo, etc.

El vasto atractivo de los deportes de competición se confirma la mayoría de los fines de semana, en los que el resultado generalmente se decide por un tanto. Un equipo o jugador domina el partido, crea mejores oportunidades y, llegado el final, pierde el partido por un error. Esto, sin duda, refleja la vida fuera de los estadios. 

Ahora, pasada ya la mitad de mi vida, observo con asombro, decepción y pena, la ligereza con la que algunas personas toman decisiones, a la par que oculto con un velo de desmemoria las mías erradas.

domingo, 14 de abril de 2024

It's not magic, it's your effort. / No es magia, es tu esfuerzo.


1. Humanity has been existing for several thousand years, not since you realised it existed.

2. Reality exists.

3. And it has nothing to do with what you want it to be.

4. There is no way to foresee what will happen to you. There are many ways to prepare for contingencies.

5. And all those ways of preparing for contingencies are hard and cost a lot.

6. It is certain that everyone you meet knows something you don't. They usually know a lot more than you do. They often know a lot more than you do.

7. Your elders may not know how to play Fornite, but they have managed to make a much better living than you. Maybe they know something you don't.

8. The world doesn't owe you anything and never will. Whatever you have, you'll have to earn it.

9. If you don't know, ask. If you don't know that you know, you don't know, and if you think you know, you'll never know. 

10. The corollary of the previous point is, “How do you know you don't know if you don't know you don't know?”


1. La Humanidad lleva existiendo desde hace varios miles de años, no desde que tú te diste cuenta de que existía.

2. La realidad existe.

3. Y no tiene nada que ver con lo que tú quieres que sea.

4. No hay forma de prever lo que te va a pasar. Sí que hay muchas formas de prepararse para contingencias.

5. Y todas esas formas de prepararse son duras y cuestan mucho.

6. Es seguro que todo el mundo con quien te encuentres sabe algo que tú no sabes. Normalmente sabe mucho más de lo que tú sabes.

7. Tus mayores no sabrán jugar a Fornite pero se las han apañado para vivir mucho más que tú. Igual saben algo que tú no sabes.

8. El mundo ni te debe nada ni te lo deberá nunca. Lo que tengas tendrás que ganártelo.

9. Si no sabes, pregunta. Si no sabes que sabes es que no sabes, y si crees que sabes es que no sabrás nunca. 

10. El corolario del punto anterior es “¿Cómo sabes que no sabes, si no sabes que no sabes?”.


Fusilado casi en su totalidad de los consejos de vida para las generaciones más jóvenes, de Sebastián Puig.

domingo, 17 de marzo de 2024

Nada nuevo bajo el sol: el perenne reciclaje de las tradiciones


En el vasto tapiz de la historia humana, cada hilo nuevo parece teñido con los pigmentos del pasado. La evolución cultural, lejos de ser un salto hacia lo desconocido, se asemeja más a un baile en espiral, donde cada giro nos lleva por caminos ya recorridos, aunque con nuevos pasos.

Tomemos, por ejemplo, el panteón romano, un espejo casi exacto de la mitología griega. Júpiter, el rey de los dioses romanos, no es más que Zeus con una toga; Venus, una Afrodita renombrada. Esta apropiación cultural refleja una estrategia política y social para integrar a los pueblos conquistados, manteniendo intactas sus creencias, pero bajo el manto de Roma.

La Navidad, festividad que hoy engalana el mundo con luces y villancicos, tiene sus raíces en las Saturnales romanas y la Fiesta de Yule nórdica. El Papa Julio I, en el año 340 d.C., no hizo más que vestir un antiguo festival pagano con ropajes cristianos, en un intento de cristianizar costumbres arraigadas y facilitar la transición religiosa.

En la actualidad, los «Días de...» proliferan en nuestros calendarios como una moderna reinterpretación de las festividades santorales. El día de la felicidad, el día mundial del gorrión, o el día mundial sin carne, son ejemplos de cómo las viejas celebraciones han sido reemplazadas por otras con un enfoque más secular y universal, pero que en esencia buscan lo mismo: congregar a la comunidad en torno a valores compartidos.

Otros ejemplos incluyen la transformación de antiguos ritos de fertilidad en festivales de primavera, o la reinvención de antiguas ferias de mercado en modernos festivales de comida y música. Incluso la moda, que parece vivir en un estado de cambio constante, recicla estilos y tendencias de décadas pasadas, presentándolos como novedades.

La historia humana es un ciclo de reinvención, donde lo nuevo no es más que una adaptación de lo viejo. Tal como lo expresa el Eclesiastés 1, 10: «¿Qué es lo que ha sido? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y no hay nada nuevo bajo el sol». En este continuo histórico, cada generación toma el legado de la anterior, lo adapta y lo transforma, en un eterno retorno que nos recuerda que, en el fondo, nuestras historias son ecos de un pasado que siempre resuena en el presente.

domingo, 27 de agosto de 2023

Pregunta

Sólo hay una pregunta interesante en filosofía, ¿qué significa vivir una vida finita y frágil en un universo infinito y eterno? 

Creo que la respuesta es que, paradójicamente, aunque somos físicamente insignificantes, respondemos al patrón que puede pensar. 

La Tierra es un planeta alrededor de una estrella entre 400.000 millones de estrellas en una galaxia entre 2 billones de galaxias en una pequeña porción del universo. Así que definitivamente somos pequeños, no somos más que motas de polvo. Pero si piensas en lo que somos, conjuntos de átomos, algunos de ellos tan antiguos como el tiempo y los otros, todo lo demás, aparte del hidrógeno de nuestros cuerpos, se creó en las estrellas. Todo cocinado a lo largo de miles de millones de años.

Así que como dijo Carl Sagan, tienes un medio por el que el universo se entiende y se explora a sí mismo, que somos nosotros.

domingo, 9 de julio de 2023

What a perfect living being would be?

The creation of a perfect living being is a theoretical and speculative concept that poses complex philosophical and ethical questions, while also being a challenging and interesting imaginative exercise. The characteristics that form a hypothetical portrait of a perfect living being, based on a subjective interpretation and with a human-centric focus, can vary according to individual perspectives and values, but, in general terms, they could be reduced to a common lowest denominator.


ChatGPT 4.0 has addressed this and below I present a list of the characteristics that such a being might possess, according to the most advanced public model by now from OpenAI:

Physiology:

  • Biological immortality: They would be incapable of ageing or dying due to natural causes. Their organisms would not experience the biological deterioration associated with ageing, which would provide them with perpetual life without the need to face death from illness or old age.
  • Advanced regeneration: The ability to regenerate tissues and organs quickly and efficiently. They could heal rapidly from severe wounds, regenerate damaged organs, and recover from illnesses at an accelerated rate.
  • Disease resistance: They would possess an exceptionally strong immune system, capable of resisting and combating diseases effectively. They would be highly resistant to infections and diseases, which would provide them with optimal health throughout their life.

Cognitive abilities:

  • Superhuman intelligence: An extraordinary intellect capable of processing and understanding information at a speed and depth greater than the human capacities known to date, which would allow them to analyse complex problems and find innovative solutions.
  • Perfect memory: They would possess a perfect memory, being able to recall and retrieve information accurately and completely at any time. They would not experience forgetfulness or memory loss, which would allow them to access previous knowledge instantly and utilise past experiences optimally.
  • Accelerated learning ability: They would be able to acquire and assimilate new knowledge and skills quickly and efficiently. Their learning capacity would be so accelerated that they could master different disciplines in much shorter times than contemporary humans, which would give them a virtually unlimited range of skills and knowledge, in conjunction with their extreme longevity.

Physical appearance:

  • Outstanding beauty: This living being would have an exceptionally attractive and harmonious physical appearance. They would have perfectly balanced features and proportions.
  • Chameleon-like adaptability: They would have the ability to modify their physical appearance according to their environment and needs. They could change the colour, shape, or texture of their body to blend in with their surroundings, which would provide them with an advantage in multiple scenarios.
  • Physical endurance: Their body would be resilient and strong, capable of enduring intense physical efforts without tiring or suffering injuries. They would have developed musculature, resilient bones, and exceptional pulmonary and cardiovascular capacity.

Skills:

  • Telepathy: This living being would have the ability to communicate directly with the minds of other living beings, not only with others of human origin. They could transmit thoughts, emotions, and ideas without the need to use verbal language, enabling deep and empathetic communication.
  • Telekinesis: They would have control and manipulation of physical objects through the power of the mind. They could move objects from a distance, levitate, manipulate elements, and perform physical actions without the need for direct contact.
  • Elemental manipulation: By controlling and manipulating natural elements, this being could generate and direct physical elements at will, giving them significant power over their environment.

Ethics and empathy:

  • Universal compassion: This living being would have deep empathy and compassion for all living beings. Their compassionate nature would promote peace, harmony, and wellbeing of all species, actively working to prevent suffering and promote equality.
  • Balanced wisdom: They would possess profound knowledge that they would use for the wellbeing of all living beings and the care of the environment. Their balanced wisdom would allow them to make informed and ethical decisions, considering the long-term consequences of their actions.
  • Moral responsibility: They would have a highly developed ethical consciousness and the ability to make fair and ethical decisions in all situations. They would act responsibly and considerately, prioritising the common good and the preservation of ecological balance.

domingo, 22 de enero de 2023

Sjaella Vokalensemble - Northern Lights


Pulchra es amica mea,
suavis et decora filia Jerusalem,
Pulchra es amica mea,
suavis et decora sicut Jerusalem,
terribilis ut castrorum acies ordinata.
Averte occulos tuos a me
quia ipsi me avolare fecerunt.

domingo, 15 de enero de 2023

No por antes madrugar antes amanece más temprano


Lo más triste de los coches autónomos será todas las veces que los ocupantes fallezcan a mitad del viaje y cuando lleguen tus invitados a la cena o el repartidor de comida, estos sean cadáver. 

La aparición de estos casos llevará a la invención de sistemas de monitorización del estado de salud  de los ocupantes dentro del vehículo, que, en caso de emergencia, redirigirán el coche al hospital o al tanatorio más cercano.

- "Ha llegado a su destino".

- "Pero... estamos en una morgue, esto es muy incómodo".
- "Por supuesto, señor, el algoritmo de optimización de rutas ha sido actualizado y lo trajo aquí cinco minutos antes de lo que el monitor de salud esperaba. Vamos a dar una vuelta a la manzana y olvidar que esta embarazosa situación ha ocurrido".

domingo, 4 de diciembre de 2022

SOS no significa lo que piensas

Airbus A380 y Eurofighter Typhoon © Bundesheer / Zinner
Un Airbus 380 va en ruta a través del Atlántico, volando a una velocidad de crucero de 0,8 mach, por eso de ahorrar algo de combustible y a 9 000 metros de altura sobre el nivel del mar, cuando de repente aparece un Eurofighter a 1,5 mach.

El piloto del caza disminuye la velocidad, se empareja con el Airbus y saluda por radio al piloto del avión de pasajeros: “Airbus, ¿qué, un vuelo aburrido?, ¿verdad? Echa un vistazo y alucina”.

Pone al avión boca abajo, acelera, rompe la barrera del sonido, se eleva rápidamente hasta una altura vertiginosa y desciende seguidamente en picado hasta casi el nivel del mar, en un impresionante picado. Vuelve a ponerse a la altura del Airbus y pregunta: “¿Qué te ha parecido?”.

El piloto del Airbus responde: “Impresionante, pero ahora mira esto tú”.

El piloto del caza observa al A380, pero no pasa nada. Siguen volando recto, a la misma velocidad. Al cabo de 15 minutos, el piloto del Airbus dice por radio: “Bueno, ¿qué te ha parecido esto otro a ti?”.

Confundido, el piloto del Typhoon pregunta: “¿Qué has hecho? No he visto nada”.

El piloto del Airbus se ríe y dice: “Me he levantado, he estirado las piernas, he ido a la parte de atrás del avión para usar el lavabo y luego me he tomado una taza de café con un pastelito de chocolate y, de paso, he estado hablando con la sobrecargo acerca de dónde íbamos a cenar esta noche en Nueva York”.

La moraleja de la historia es que cuando eres joven, la velocidad y la adrenalina parecen ser geniales. Pero cuando te haces mayor y más sabio, aprendes que la comodidad y la paz son más importantes. Esto se llama S.O.S.: Slower, Older and Smarter (más lento, más viejo y más inteligente).

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Call me Ishmael


Simon Ings used to say that "in science fiction, the smaller your story is, in a way, the bigger are the themes it deals with". Having limitations brings advantages in many areas, starting with literature. Although Ings speaks of "science fiction", his assertion transcends genre. I understand that he uses science fiction because that is the area he works in.

Regardless of genre, the fact is that in good novels, nothing seems to be left to chance. All the elements are connected, not necessarily by a cause-effect relationship, but by symbolic or thematic links. In part, this is another way of approaching the literary theme and a way of understanding how it can express itself through a linear story.

But this interconnection of elements is not limited to that. It is also about macrostructure and microstructure, about the small finding its reflection in the large and the large finding its reflection in the small. It is the climatology that reflects the emotional state of the protagonist. It is the cancer patient who absent-mindedly tosses a coin in the air. It is, in short, a dialogue that is established in all good stories, a connection between the monumental and the insignificant, a thread that binds the novel together. The confirmation of an extra-literary intelligence, the writer, with a master plan.

However, this relationship also exists even when there is no underlying plan, for the possibility of connecting elements is an inevitability that arises from the simple act of writing a story. A good reader will be able to find these connections even when the writer himself is not aware of them. Human beings look for patterns in chaos, synchronicities in unconnected events, like similarities in the grain of wood or the marble of bathroom tiles.

That is why every story, every work of art, in fact, admits multiple interpretations, even by serendipity. This inescapable quality does not contradict the fact that good writers have learned to work with the pieces of their novels in such a way that the fit is very fine, and the story becomes a homogeneous whole in which each element works like the cogs of an almost perfect machine. The writer who knows what he wants to talk about, always does it louder and clearer.

All great novels have a certain universalist zeal because it doesn't matter how far-reaching the specific elements of a story are: it doesn't matter whether we're talking about kingdoms, empires, or galaxies. What matters is how they fit in with the big concepts: justice, love, family, friendship, hatred, revenge, who we are and what our role in the world is. Even heroes with the most superhuman abilities hide a human dimension. The scale may be enormous (the entire universe), the subject may be grandiose (what does it mean to be human? What is the meaning of life? What is beyond the stars?), but the big questions can always be answered with a small story.

Which forces us to return to Simon Ings' phrase before concluding: the smaller the story, the bigger the issues. The relationship between a father and son, a divorce, an isolated man who must survive in a hostile climate, a woman fighting a large corporation, a family facing death, illness, an accident. These interpersonal relationships and everyday tragedies can contain everything, exemplify everything. Or, in other words: in literature it is never just about a man obsessed with hunting a whale.

There's nothing wrong with the hero of your novel wanting to save the world, but don't forget that perhaps, in a very real sense, for some people saving their marriage is tantamount to saving the world. Their world. Both situations can be combined in the same work of fiction to reinforce the literary theme or simply to add a human dimension, closer to the readers.

Either way, in the end, all stories are small because we are small. But, at the same time, all stories are huge, immeasurable, precisely because we are small, but we have the urge to go beyond, to ask questions for which we can never get an answer, or for which there are as many answers as there are people in the world.

Based on an article by @victorseyes


domingo, 17 de abril de 2022

Sylvain Timsit's strategies of public manipulation


In 2002, French writer Sylvain Timsit published a decalogue of the strategies most frequently used by the media and political elites to manipulate the masses.

It is a list that has been attributed by a press error to Noam Chomsky, a philosopher, linguist, and politician who has also described how, through entertainment, the media succeed in reproducing certain relations of domination.

Timsit's list has become very popular because it describes in a concrete way ten situations in which we could probably all identify ourselves. The following is a summary presentation of Sylvain Timsit's strategies for manipulating public opinion and society.

1. Encouraging distraction.

Distraction is a cognitive process that consists of paying attention to some stimuli and not to others involuntarily and for various reasons, including the interest generated by those stimuli and the intensity or attractiveness of those stimuli. It is a process that can easily be used as a strategy to divert attention from political or economic conflicts. It is usually done by encouraging information overload, or when such information contains a strong emotional charge.

For example, when news programmes devote entire days to tragic events and minimize the time devoted to reporting on problematic political developments. This type of distraction encourages disinterest in acquiring accurate knowledge about important issues and in discussing the long-term implications of political decisions.

2. Create the problems as well as the solutions.

The author explains this method by means of the formula: problem-reaction-solution, and explains that a situation can be explained with the full intention of causing a specific reaction to a specific audience, so that this audience demands measures and decisions to solve the situation.

For example, when political powers remain indifferent to the increase in violence in a city, and then deploy police laws that affect freedom and not only decrease violence. The same is true when an economic crisis is defined as a necessary evil that can only be countered by cuts in public services.

3. Appealing to gradualism.

This refers to implementing changes that are significant gradually, so that public and political reactions are equally gradual and easier to contain.

Sylvain Timsit gives as an example the neoliberal socio-economic policies that began in the 1980s, which have had a gradual impact without their negative consequences giving way to a revolution to counterbalance them.

4. Do, defer and leave for tomorrow

Many of the measures taken by governments are not popular among the population, so one of the most used and effective strategies is to make people think that the measure is painful but necessary, and that it is necessary to agree on it now, although its effects will be felt years later.

In this way, we become accustomed to the process of change and even to its negative consequences, and as it is not an issue that affects us immediately, we can more easily associate ourselves with the possible risks. As an example, Sylvain Timsit mentions the changeover to the euro, which was proposed in 1994-1995, but was not implemented until 2001, or the international agreements that the US imposed in Latin America in 2001, but which began to enter into force around 2005.

4. Infantilizing the interlocutor.

Another frequently used strategy is to position the public as naïve or incapable of taking responsibility for themselves, or of making critical and responsible decisions. By positioning viewers in this way, the media and political powers make it easier for the public to effectively identify with that position and end up accepting the imposed measures and even supporting them with conviction.

5. Appeal more to emotions than to reflection.

This refers to sending messages that have a direct impact on the emotional and sensitive register of the public, so that, through fear, compassion, hope, illusion, among other emotions or sensations, it is easier to implant ideals of success, or norms of behaviour and interpersonal relationships.

6. Recognizing the other as ignorant and mediocre.

This strategy is reflected, for example, in the significant differences between the quality of education and the resources allocated to it according to the socio-economic and political class to which it is directed. This results in the use of technologies being reserved for the few, which in turn makes large-scale social organization difficult. It also means that some populations recognize themselves as simply victims, with no possibility of playing an active role in their present and future.

7. Promoting complacency in mediocrity.

The aim is to reinforce the feeling of success and satisfaction with the situation in which we find ourselves, even if it is a precarious or unjust situation, which means that we do not develop critical thinking about this situation or even justify it.

8. Reinforcing self-blame.

At the other extreme, we make people think that the situation we are in is our fault, that is, we make them believe that they are responsible for their own misfortune (that they feel that they are not very intelligent or that they do not make enough effort, instead of recognizing that there is a social system that tends towards injustice). This prevents the organization and exercise of resistance or revolt. People tend to self-evaluate and blame themselves, which in turn generates passivity and favours the appearance of other complications, such as depressive or anxious states. A perfect example of the effects derived from these is that presently is when most anxiolytics and antidepressants are being consumed by the population, along history. 

10. Knowing people better than they know themselves.

Timsit argues that the advances that science has made in understanding human beings, whether in the areas of psychology, social psychology, biology or neuroscience, have achieved greater knowledge about how we function; however, they have not generated a process of self-knowledge at the individual level, with the result that the elites continue to be the possessors of wisdom and control over others.