domingo, 14 de julio de 2019

Respect


Muchos estáis diciendo que "la libertad de expresión tiene un limite" y ese limite lo ubicáis arbitrariamente en respetar los símbolos nacionales. ¿Por qué los símbolos nacionales son más sagrados que los símbolos religiosos? ¿Prohibimos caricaturizar a Mahoma? ¿Prohibimos las críticas al islam o al Papa Francisco? ¿O por qué los símbolos nacionales son más sagrados que la
filiación a un partido político? ¿Prohibimos los pitidos a Rajoy y Cospedal? ¿O a Zapatero?

Lo que a muchos de vosotros os parece una indisoluble unidad nacional a otros les parece una nación en la que no se auto reconocen. Lo que a muchos de vosotros os parece una religión bárbara a otros les parece la fe verdadera que debiera extenderse por todos los rincones del planeta. Lo que a muchos de vosotros os parece un partido corrupto e impresentable a otros les parece la encarnación de los ideales que cohesionan la civilización occidental.

El liberalismo no se basa en buscar excusas para imponerles a otros mis propios valores, mis propias filias y mis propias fobias. Se basa en respetar los comportamientos ajenos (en no usar la coacción contra ellos) POR MUCHO que nos repateen. El himno nacional no posee un valor intrínseco que todos tengamos la obligación de reconocer, como mucho es una obligación basada en la arbitraria coacción del Estado para rendirle culto. En todo lo demás, a algunos os encanta el himno y la nación española; otros la rechazan y se sienten extraños en la misma. No usemos la fuerza bruta (tampoco la del Estado) para reprimirnos los unos a los otros.

Juan Ramón Rallo
1 de junio de 2015 a las 16:19

domingo, 30 de junio de 2019

¿Qué pasaría si la Inteligencia Artificial gobernara el mundo?


¿Y si en lugar de partidos políticos, presidentes, primeros ministros, reyes, reinas, ejércitos, autócratas, y quién sabe qué más, entregamos todo a sistemas expertos? ¿Qué pasaría si los diseñáramos para que fueran fieles, por ejemplo, a un simple y básico principio: "los seres humanos, independientemente de su edad, sexo, raza, origen, religión, ubicación, inteligencia, ingresos o riqueza, deben ser tratados de manera igualitaria, justa y consistente"?

Los sistemas expertos se rigen por sus principios fundamentales y las inferencias que siguen de ellos. Todo depende de los principios programados en los sistemas, lo que llamamos "heurística". Si el primer principio es "maximizar los beneficios a toda costa", el sistema experto daría consejos muy diferentes. Si el primer principio es "emular a los países desarrollados", el asesoramiento volvería a diferir. ¿Qué significa esto? ¿Significa que los sistemas expertos pueden ser "manipulados"? ¿Significa que los sistemas expertos pueden tener valores, creencias y actitudes? Así es. Más o menos. Lo que realmente significa es que a los sistemas inteligentes se les puede decir cómo tener valores, creencias y actitudes y qué valores, creencias y actitudes deben mostrar. Dado esto, ¿qué deberíamos decirles que hagan?

Hoy en día se da relativamente poca discusión sobre la ética de la inteligencia artificial y los sistemas de valores que permitirán a los sistemas inteligentes "decidir" qué recomendar y qué curso de acciones tomar en situaciones donde está en juego la vida humana, por ejemplo en el caso de los coches autónomos, qué deben hacer cuando se enfrentan al dilema de "atropellar a la anciana-débil contra la joven-mujer-con-gemelos" (una variante del famoso "Problema del Tranvía"). Como este hay muchos otros, pero también hay otros más sencillos como "minimizar el coste de los camiones de larga distancia", en los que un sistema experto basado en la gestión de costes recomendaría reducir el número y/o el coste de los conductores (con recomendaciones sobre cómo lograr ese objetivo), invertir en camiones más baratos (con una lista) o eliminar a los conductores por completo (con camiones autónomos). Si el principio fundamental implementado en el sistema experto fuera "aumentar las oportunidades de empleo en la industria del transporte", las recomendaciones serían diferentes, y no incluirían a los camiones que conducen sin chóferes, al menos no en un futuro próximo.

En estos momentos, el primer principio general de las aplicaciones actuales de los sistemas inteligentes de todo tipo es el ahorro de costes. Las proyecciones son que la aplicación generalizada de la IA y el aprendizaje automático eliminará millones de puestos de trabajo y "ahorrará" miles de millones en dinero y con alta probabilidad decenas de millones de empleos. ¿Quién sabe? Pero, ¿cuál es el principio rector? Ahorrar dinero para hacer dinero, no para proteger empleos. Sí, habrá innovación que estimule la creación de empleo, pero ¿compensará eso las pérdidas? Poco probable. 

Entonces, ¿cuál es la lección? Sin importar el ámbito - salud, automoción, industria, comida rápida, etc. - hay que decidir primero qué principios fundamentales van a regir estos sistemas de Inteligencia Artificial (nada muy distinto a la educación de un humano) porque optimizarán el objetivo que se les dice que deben perseguir y ahí es donde realmente se juega el partido de nuestro futuro, no en si esta tecnología que terminará teniendo resultados emergentes es necesaria o buena en sí misma y por tanto, si se debe avanzar en su desarrollo y generalización de uso.

Nota: reflexión a partir de escritos de Steve Andriole.

lunes, 24 de junio de 2019

50 años... l'chaim!



Para celebrar su 50 aniversario, la banda de Barrio Sésamo fue a la cadena de radio pública NPR a uno de sus Conciertos de Tiny Desk.

Cantaron People in your neighborhood, y otras cuatro canciones.

Precioso.

domingo, 16 de junio de 2019

Hasta el infinito y más allá... bueno, al menos un poquito más cerca ;-)

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que hoy es mi cumpleaños me he sacado la tarjeta de embarque para la misión Mars 2020 de la NASA

Aviso, llevaré tortilla de patatas (por supuesto con cebolla), croquetas y filetes empanados, por favor que alguien se ocupe de las cervezas.


domingo, 2 de junio de 2019

La teoría del 'bosque oscuro' de internet


Yancey Strickler, cofundador de Kickstarter, afirma que los internautas se están retirando de la plaza pública de internet, lo que deriva en muchos mundos privados y aislados que no se comunican entre sí, pasando a la condición del bosque oscuro descrito en los la trilogía del Problema de los tres cuerpos de Liu Cixin.

Los bosques oscuros, como los boletines informativos y los podcasts, son áreas de actividad en crecimiento. Al igual que otros bosques oscuros, como los canales Slack, los perfiles de Instagram privados, los tablones de mensajes solo para invitados, los grupos de mensajería, Snapchat, WeChat, y así sucesivamente. Aquí es donde Facebook está evolucionando hacia los Grupos (y tratando de redefinir lo que la palabra "privacidad" significa en el proceso).

Todos estos son espacios donde la conversación sin presión es posible debido a que sus entornos no están indexados, no están optimizados y no han introducido funcionalidades de ludificación. Las culturas de esos espacios tienen más en común con el mundo físico que con Internet.

- Jason Kottke

domingo, 19 de mayo de 2019

A medida que he ido creciendo...


  1. A largo plazo, los optimistas hacen más.
  2. Debes amar y apreciar a tus padres entregándoles tu tiempo.
  3. Aprender a aprender y cambiarse a sí mismo es un superpoder.
  4. Deja de preocuparte por lo que los demás piensen de ti.
  5. El dinero perdido se puede encontrar; el tiempo perdido se pierde para siempre.
  6. El éxito no es accidental.
  7. El mejor maestro es tu último error.
  8. El servicio al cliente no es un departamento.
  9. El síndrome del impostor es real.
  10. Está bien mirar hacia atrás, pero no te quedes mirando fijamente.
  11. Establecer una red contactos consiste dar.
  12. La gente afortunada trabaja más duro.
  13. La mitad de la batalla está por llegar.
  14. Las mejores vistas están allí para los amantes de la escalada.
  15. Los buenos modales son tan importantes como la buena educación.
  16. Los caminos rectos no hacen buenos conductores.
  17. Los mejores maestros son estudiantes de por vida.
  18. Los que toman puede que terminen con más, pero los que dan duermen mejor por la noche.
  19. Lucha contra el sentido de pertenencia. 
  20. Memorizar no es aprender.
  21. No des por sentada tu salud.
  22. No limites tu contribución a la descripción de tu puesto de trabajo.
  23. Nunca arruines una disculpa con excusas.
  24. Saber no es actuar.
  25. Sé la persona a la que quieres seguir.
  26. Sé un gran amigo y valora las relaciones.
  27. Si estás esperando que un título te lleve a la cima, no estás listo para liderar.
  28. Si quieres una vida más fácil, trabaja en problemas más difíciles.
  29. Un padrino es más importante que un mentor.
  30. Una buena historia es conmovedora cuando la acompañas con datos.
  31. Tú no eres tu trabajo
Fuente: Vala Afshar, Chief Digital Evangelist

domingo, 21 de abril de 2019

Tiempo profundo y más allá: la gran nada al final del Universo



El Universo se convierte en un cementerio cósmico, lleno de restos de estrellas muertas. Así es como termina el Universo, no con un estallido, sino con un frío insondablemente profundo y gradual. O, al menos, esa es una suposición de muchos científicos. Este vídeo del cineasta y músico estadounidense John Boswell comienza en 2019 y muestra una teoría de cómo puede que realmente termine todo.

Con la velocidad del paso del tiempo duplicándose cada cinco segundos, las imaginativas interpretaciones visuales de los fenómenos cosmológicos, narradas por luminarias de la ciencia como Stephen Hawking, Martin Rees y Janna Levin, nos llevan a lo más profundo de una posible evolución del Universo.

En 29 minutos impresionantes y a través de una espectacular traslación de la física teórica y de las escalas astronómicas del tiempo y el espacio, Timelapse of the Future nos lleva hasta lo más sublime de lo inimaginable, con todas las maravillas y terror que esto puede provocar.

sábado, 13 de abril de 2019

Los atrasistas


De vez en cuando, alguien se cuestiona los motivos del atraso español. Lo tiene delante. El mundo discutiendo sobre las redes 5G o los nuevos modelos de energía o movilidad y aquí estamos con los toros, la caza o Hernán Cortés. Tenemos más atrasistas que progresistas.

El atraso español es algo trabajado durante muchos siglos. Es la expulsión de los judíos, la Contrarreforma, la Pragmática Sanción que impedía estudiar en universidades extranjeras, la expulsión de los moriscos. La fe por delante de la ciencia o el arte. La Santa Inquisición, la Santa Causa, la Santa Cruzada. Que inventen ellos. Vivan las cadenas. Muera la inteligencia. Los Estatutos de Limpieza de Sangre, la compra de partidas de bautismo, la falsificación de genealogías, las denuncias falsas por envidia o para incautarse del patrimonio ajeno. "Al grito de ¡Vivan las caenas! ¡Muera la nación!, algunos madrileños recibieron a Fernando VII. En la calle Toledo, un grupo desenganchó los caballos de su carruaje para engancharse ellos mismos"...

Nuestro entorno no es Francia o Gran Bretaña, sino Marruecos o Grecia, sitios donde la religión siempre ha prevalecido. Ni siquiera Portugal es un país de nuestro entorno porque en Portugal no fracasó la revolución liberal. España es el único país europeo en el que el Antiguo Régimen tuvo una Restauración. El Trono y el Altar derrotaron al Estado. España es el único país europeo en el que el Antiguo Régimen ganó una guerra civil. La expulsión de los republicanos, el tercer grupo de españoles que dejó de serlo tras los judíos y los moriscos. El atraso español es algo trabajado durante muchos siglos en los que se ha dejado claro que el progreso es algo ajeno. Tener una idea siempre ha sido peligroso. Divertirse siempre ha sido pecado.

Los atrasistas. Los que no soportan tener que respetar a todo el mundo. Los que les cabrea cuando otros adquieren derechos. Los que añoran perseguir o ridiculizar a los demás. Los atrasistas hablan de historia o tradiciones sin tener ni idea de historia o tradiciones. Son los que no saben vivir sin tocar las narices a los demás, sin odiar a alguien, sin insultar.

De vez en cuando, alguien se cuestiona los motivos del atraso español. Lo tiene delante. Esta gente, la que habla de toros, caza y procesiones, es la que ha gobernado casi siempre. Los atrasistas.

>> Publicado en Twitter por Jorge Dioni.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Lucía, mi pediatra



Lucía Galán Bertrand, aka Lucía, mi Pediatra, hoy cumple años, bueno, en realidad cumple vida que es mucho más importante.

De entre lo último que ha escrito en medio de esa actividad febril profesional, entresaco estos (20 + bonustrack) consejos que relacionan maternidad, paternidad, pareja e hijos...
  1. El “a mí me funciona” es simplemente eso: a ti te funciona. En ningún caso se puede extrapolar al resto de la población mundial. Para eso tenemos el método científico.
  2. El catarro es vírico y los virus no se tratan con antibióticos.
  3. El gluten no es malo. Solo lo es para los celiacos.
  4. Ir a visitar a un recién nacido y una recién mamá al hospital no es buena idea.
  5. La homeopatía no cura. Lo siento.
  6. La leche no es mala. Solo lo es para los alérgicos o intolerantes.
  7. La vacuna frente al Virus del Papiloma Humano es segura.
  8. Las vacunas no causan autismo.
  9. Las vacunas no tienen mercurio.
  10. Los mocos verdes no quieren decir que estén infectados ni que necesiten un antibiótico.
  11. Los virus no entran por los pies, deja a tu hijo caminar descalzo.
  12. No es más sano el zumito, que la naranja entera, que no. Mejor la pieza de fruta entera. Siempre.
  13. No has cogido frío por una corriente de aire, enfermamos por el contacto directo con personas enfermas.
  14. No hay medicinas para subir las defensas. Déjalas quietecitas donde están. No son ascensores.
  15. No hay nada para los mocos. Los jarabes que te venden para eliminarlos no tienen evidencia científica ninguna en menores de 6 años.
  16. Para la diarrea no se debe dar refrescos, ni zumos envasados, ni Aquarius tampoco.
  17. Que no le doy unas vitaminas a tu hijo porque come poco, que no. Que esas vitaminas no sirven para nada.
  18. Si el chiquillo sale sin chaqueta al recreo, no coge gripe. La gripe la coge por estar en contacto con otro niño con gripe.
  19. Si tu hijo está enfermo se puede bañar sin problemas y ducharse, y enjabonarse, incluso.
  20. Si tu hijo tiene asma puede y debe hacer deporte.
Bonustrack:
  • Nadie nace aprendido.
  • Nadie se casa pensando en divorciarse, pero a veces ocurre. Y la vida sigue… Tus hijos no necesitan unos padres perfectos, necesitan unos padres felices.
  • Si no funcionan las cosas, muévete. Sentados, nada pasa. Toma decisiones.
  • Te puedes enamorar varias veces en tu vida. Sí. Y es maravilloso.
  • Todos cometemos errores. No te fustigues.
  • Y si hay que llorar, se llora. No pasa nada.
  • Tras ser padre no vuelves a recuperar un sueño decente hasta pasados unos cuantos años.
  • No hay mayor responsabilidad en tu vida que cuidar de tu hijo. Para siempre.
  • La maternidad y la paternidad es maravillosa, pero es dura y es difícil, tenga la edad que tenga tu hijo.
  • Tu hijo no nació para cumplir tus sueños, nació para cumplir los suyos, que ojalá sean mucho más grandes y bonitos que los tuyos.
  • Tu hijo no nació para ser un mini-tú. Nació para ser un mini-él y en un futuro, un gran-él.
  • Tus hijos te harán llorar.
  • Tus hijos te harán reír, mucho, muchísimo, mogollón. Son lo más.
  • Y, por último, no hay ni habrá amor más grande, más puro. Todo. Incondicional. Ellos, lo mejor de nuestras vidas.
Originales aquí y aquí.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Si vas a intentarlo, hazlo, hasta el final



If you're going to try, go all the way.
Otherwise, don't even start.

If you're going to try, go all the way.
This could mean losing girlfriends,
wives,
relatives,
jobs,
and maybe even your mind.

Go all the way.
It could mean not eating for three or four days.
It could mean freezing on a park bench.
It could mean jail.
It could mean derision.
It could mean mockery--isolation.
Isolation is the gift.
All the others are a test of your endurance,
of how much you really want to do it.

And, you'll do it,
despite rejection and the worst odds.
And it will be better than anything else you can imagine.

If you're going to try, go all the way.
There is no other feeling like that.
You will be alone with the gods,
and the nights will flame with fire.
You will ride life straight to perfect laughter.
It's the only good fight there is.

Do it.
Do it.
Do it.
Do it.
All the way.
All the way.

You will ride life straight to perfect laughter.
It’s the only good fight there is.

Charles Bukowski, Factotum

domingo, 2 de diciembre de 2018

COSMOS by Carl Sagan - A Personal Voyage


COSMOS
by Carl Sagan
A Personal Voyage

Cosmos, a joint Project of Carls Sagan Productions and KCET, Los Angeles, is made possible on Public Television by grants from the Corporation for Public Broadcasting, The Arthur Vining Davis Foundations, and ARCO—Atlantic Richfield Company

COSMOS: AN APPRECIATION
by Dr. Carl Sagan

Dr. Carl Sagan, distinguished Cornell University astronomer and Pulitzer Prize-winning author, is the host and co-author of COSMOS, the weekly series devoted to astronomy and space exploration in the broadest possible human context, which will have its world premiere at 8:00 PM, ET, on Sunday, September 28 on the Public Broadcasting Service (PBS). (Editors: Please check your local PBS station schedule for correct area broadcast time and date.) COSMOS, made possible by grants from ARCO -- Atlantic Richfield Company, the Corporation for Public Broadcasting, and The Arthur Vining Davis Foundations, is a joint production of Carl Sagan Productions and KCET, Los Angeles.

We live in a time dominated by science and technology and yet it sometimes seems that almost no one understands very much about science and technology. This is a clear prescription for disaster, especially in a democracy. 

We humans have always been scientists and technologists. A million years ago, our ancestors were paying close attention to the hardness, shape, and composition of rocks, because the chipping and flaking, cutting and polishing of stone tools was the means for our survival. There were schools which taught the best methods of making such tools. There were probably competitive examinations and passing and failing grades and a triumphant sense of discovery all taking place on the grassy savannahs of East Africa where our ancestors grew up. 

They must also have known that soaring delight in discovery, the joy in understanding a deep thing well, which is the emotional heart of science. These emotions are necessary for survival. They are built deeply into us. We are all of us scientists. 

Something has happened to discourage people from science. In part, it must be the huge advances in science in the last few centuries which have made it so formidable a body of knowledge. Another is the fact that science treats the world as it really is, not as our pre-dispositions would have it: it is sometimes wrenching to discover that the world does not perfectly correspond to how we would wish it to be. 

Some disaffection from science has surely come from the fact that technology has provided us the tools for our own destruction. However, that is a very shortsighted view of our problems, since the only conceivable solution to these problems also lies through science and technology. 

Finally, some of the responsibility for public uneasiness about science derives from the deficiencies in the presentation of science in the schools; from the lack of enthusiasm for popularization exhibited by some scientists; and particularly from the mass media, which have an enormous and almost untapped potential for a rich, dramatic and comprehensible exposition of science.

Recently there have been a number of encouraging signs. Science fiction books, magazines, television programs, and motion pictures --especially with space exploration as a theme -- are burgeoning. Daily newspapers have been adding science sections and science columnists. A spate of excellent popular magazines devoted entirely to science have appeared or have been announced. And a few first-class science-oriented programs have appeared on public television. 

COSMOS is an experiment -- a hopeful one -- in the communication of science to general audiences of all ages. Precisely because we have such a long cultural and biological history in which we had to figure things out, I believe there is a natural resonance between the endeavor of science and the way we -- all of us -- think. We long to understand. We hunger to know the origin of the world and ourselves. The deepest cosmological questions are imbedded in human folklore and myth, superstition and religion. 

But now we live in an age where the fundamental questions --about the nature of matter, the origin of life and consciousness and intelligence, the beginnings and ends of worlds and universes --are being approached rigorously and scientifically. We have an opportunity to satisfy that passion to know. 

In COSMOS, we have tried to speak not just to the mind but also to the heart; not only to describe the conclusions of science, but also to say something of the mode of thinking, the tested approach of science. We aim to show that an appeal to the spirit, a resonance with deep human emotions, a delight in music and art are all consistent with -- indeed a fundamental part of -- the scientific enterprise. 

The COSMOS television series is full of facts and conjectures. But I would be very pleased if viewers left the entire COSMOS series without remembering a single fact -- provided they found rekindled some of that ancient human joy in understanding the natural world, in the celebration of Nature. 

We also hope that COSMOS will encourage others in repopularizing science and in improving general public understanding of why it is essential to support fundamental advances in science. Basic science is the seed corn of our modern society. If we eat the seed corn, we may survive one more winter without working very hard. But there will be little hope for us in the winters to come. It is our job to plant and nurture the seed corn and to arrange for a fair distribution of the crops at harvest time. 

COSMOS began during the Viking exploration of Mars, the first long-term mission to the surface of another planet. B. Gentry Lee, the Viking Director of Mission Testing and Data Analysis and I were unhappy with the mass media's tepid depiction of this historic expedition. In late 1976, Lee and I decided to form a production company dedicated to communicating science in an accurate and exciting way. Of several offers tendered to us, that of KCET -- to produce a thirteen-part television series on astronomy -- seemed by far the most challenging and the most promising. Soon, KCET was soliciting underwriters, Lee and I were interviewing candidate executive producers, and talking to scientists, writers, and artists: the project was underway.

In a project of this magnitude, it is impossible to thank all of those -- the number must certainly be more than a thousand -- who have made a significant contribution. But I would especially like to thank B. Gentry Lee, the Vice President of Carl Sagan Productions; Chuck Allen, Greg Andorfer, William Lamb, and James Loper of KCET for the station's unstinting support; Ann Druyan and Steven Soter, my full collaborators in the writing of the COSMOS television series; and the COSMOS television production staff -- especially senior producers Geoffrey Haines-Stiles, David Kennard, and Executive Producer Adrian Malone -- for brilliant contributions in every phase of production. 

I am grateful to the COSMOS chief artist Jon Lomberg; artists John Allison, Brown (cq), Don Davis, Adolf Schaller, and Rick Sternbach; Donald Goldsmith, Owen Gingerich, and a hundred other scientists who generously gave of their time and expertise to make COSMOS as accurate as possible while preserving its comprehensibility; Shirley Arden, my executive assistant; and the extremely capable public relations staff of Ben Kubasik Inc. 

And my thanks go to the COSMOS underwriters -- Atlantic Richfield Company, the Corporation for Public Broadcasting, The Arthur Vining Davis Foundations -- and our co-producers, the British Broadcasting Corporation and Polytel International. 

I believe that a thousand years from now our descendants will look back on our time and marvel that in so critical, confused, and dangerous an age we were able to avoid self-destruction and take decisive steps to understand that vast cosmic ocean of which we are a tiny part. Perhaps by increasing public awareness that science is a characteristically human activity and a basic tool for our survival, the thousand people who helped make COSMOS possible will have made some small contribution to those great objectives.

(30) 

domingo, 30 de septiembre de 2018

The blindness of the totalitarian


In societies that feel, and are reasonably well organized, what are known as open societies, individuals often willingly accept the relative situation in which they find themselves. They know that, although their situation is not entirely due to their merits and effort, they can choose to adapt to what is there and try to be happy, but also try something, improve, change, try to be different.
To the extent that we have evolved towards highly competitive societies, it is evident that we will always find a higher than desirable number of people who are unadapted and dissatisfied with their destiny, and that this situation will not always be due to factors that these people could have overcome. For those cases, undoubtedly, we must foresee solutions that rationalize solidarity and that guarantee a sufficient level of subsistence and decorum resources.

Among the reasons that can make a person feel unfairly treated, we can distinguish those of an objective nature and those that respond to exaggerated expectations. For example, a scientist may consider that he has failed if he does not get the Nobel Prize, but he could hardly argue that this is a reasonable criterion for estimating the success of an investigator. The causes of supposed failure that deserve a more objective examination are those that affect larger groups. There needs to be something more consistent than a hazy feeling of dissatisfaction to think seriously about a bad target that should be remedied.

When we debate whether we live in a better world than in the past, it is often confused with regrettable carelessness, objective data (life expectancy, educational level, effective freedoms or economic development) with much more objectionable perceptions ( as regional differences or forms of inequality) that respond more to unfulfilled expectations than to objective deficiencies. This happens, above all, because both capitalism and technology have accustomed us to want without limit, to think that we have a kind of right to any conceivable good.

The blindness of the totalitarian consists in his inability to recognize that not all inequalities are unjust and that not all satisfied demands produce contentment. But, above all, his voluntary blindness consists in systematically and maliciously ignoring the relationship that actually exists between the evils that they seek to combat and the goods and advantages that their policies effectively seek.
The attempt to turn democratic politics into a gigantic mechanism capable of providing all kinds of free and inexhaustible goods is what legitimates, supposedly, the recourse of these new revolutionaries to an integral politicization of our civic conscience, to sustain a vision according to the which the origin and the cause of all the conceivable evils is found in the democratic system itself, because it does not seem to them but a false democracy everything that means pluralism and separation of powers, the Constitution and the set of laws that can not be submitted to discussion without a serious risk of causing the collapse of the rule of law.

The absorption of everything by politics is essential to totalitarianism, the ideology that promises to free us from any conceivable misfortunes, from all envy and resentment through universal equalization in misery, although it usually hides that it pretends to do so while preserving only the welfare of the few calls to administer the new paradises.

This totalitarianism of the universal and timeless causes intends to steal our privacy and expropriates our beliefs, precisely because it pretends that the unique citizens, with their stories, merits and lacks on their shoulders, become pieces without awareness of a new and wonderful political contraption.
Totalitarianism does not admit limits, it is pure antipolitics, and for that reason it resorts without stopping to remember the past, systematically ignoring what in the present exists of overcoming, attributing to the now the worst vices of yesterday, those that really existed and those that invented and it explodes with absolute impudence.

Of this class of politicians Ortega said that tend to turn off the lights for all cats turn brown, simply because all these deliberate confusions catalyze the tendency to disaster that always threatens societies in which there are a minimum of freedoms, some fractures and weaknesses that constitute the true hope of the totalitarian, the illusion of those who, among them, are fools and the criminal of those who aspire simply to be our tyrants.

Excertp of La ceguera del totalitario by J.L. González Quirós, published on Disidentia.com

domingo, 23 de septiembre de 2018

El beneficio de ser pobres

Mayra Arena, una joven argentina de 25 años con un pasado donde tocó la marginalidad, cansada de leer las quejas de sus conocidos en Facebook decidió escribir un relato sobre su vida. En este volcó años y años de experiencias en las calles, desde la frustración y la incomprensión, a la generosidad de vecinos y de algunas maestras que la ayudaron tanto a ella como a su hermana. Una historia de resiliencia y superación.

Mayra, que actualmente tiene un hijo de 11 años, trabaja como depiladora y estudia Ciencias Políticas, presentó una realidad sobre la pobreza y la marginalidad que muchísima gente desconoce. Esa realidad que pocos se atreven a ver y analizar y demasiados se animan a juzgar.

La clave entre ser marginal y ser pobre según Mayra pasa porque “cuando uno es pobre y tiene un mínimo de fe en que el día de mañana puede salir adelante o al día siguiente encontrar un trabajo es un progresar distinto y es una manera de encarar la vida distinta. En la marginalidad hay una mentalidad que te hace caer en una pobreza estructural que te habla también de las expectativas que hay para gente como nosotros”.



Mi vieja es una mina marginal. Toda la vida vivió fuera del sistema y ahí quedará. Por un problema que tuvo al nacer, es muy pequeña: no llegó nunca al metro cincuenta, y por los muchos embarazos que tuvo ya se le cayeron varios dientes. Tiene 41, pero la falta de dientes sumada a su escasa estatura y marcada delgadez, hacen que aparente mil años más.

Mi vieja dejó la escuela porque era al pedo. Vos le explicás algo y no lo entiende. Incluso las cosas más simples, se las tenés que explicar despacio, varias veces. Si querés enseñarle a ir al chino de la vuelta lo mejor es acompañarla y que vaya, porque si le explicás el camino, no entiende. Mi vieja nunca prendió una computadora, ni la va a prender. Apenas sabe leer y escribir, y cuando digo "apenas" quiero decir, escribe como el orto y cuando lee no le queda nada. Tiene que leer algo simple varias veces para que le quede. A veces nos pide ayuda a las hijas grandes, y hay que explicarle despacio y con palabras claras, sino no entiende.

Mi vieja no laburó nunca, no se desenvuelve. Siempre que intentó tuvo laburos muy malos, porque a los buenos, no pudo ni podrá acceder nunca. Siempre limpiando, cada vez que le conseguíamos un trabajo la echaban al poco tiempo: la gente no le tiene paciencia porque vos le explicás y no entiende. Mi vieja nunca aspiró a tener nada, siempre sintió que hay cosas que simplemente no eran para ella. Siempre sintió que ciertas cosas "son cosas de ricos" incluso cosas mucho más sencillas de las que piensan. Mi vieja tuvo varios hijos, todos de distintos hombres. En el hospital le explicaban que no tuviera más, que tenía que cuidarse, pero ella no entiende. Nosotros llevamos el apellido de ella y salvo el más chico, ninguno conoció a su respectivo padre.

Mi hermana Gisella Marisol y yo, tuvimos el beneficio de ser pobres. De pibas, mi vieja marginal nos mandaba a pedir todos los días. Íbamos a las panaderías porque son los que mejores cosas dan, y con lo que volvíamos se cenaba. Mate cocido con lo que hubiera. Cuando no nos daban las del barrio, nos íbamos abriendo cada vez más hasta llegar a las del centro. Por eso nunca compartí la filosofía de no darle monedita al nene que pide: lo único que lográs es que tenga que caminar más, porque ese pibe no va a volver a la casa con las manos vacías. Teníamos hermanos más chicos, pero no quedaban en casa, salíamos todos juntos porque a los más chicos siempre les dan más. Entonces salía mi vieja con nosotros y mi vieja se quedaba afuera y nosotros íbamos al negocio y pedíamos. Cuando íbamos con mi hermanito, la cosa era bastante rápida porque era muy chiquito y la gente siempre te da lo que puede. Mi vieja no entraba porque a los grandes no les dan casi nunca nada. Hay lugares que igual nunca dan nada y lugares que siempre te dan aunque sea un pancito. La cosa es que siempre volvíamos con algo para acompañar el mate cocido.

Mi abuela estaba apenitas mejor que nosotros porque laburaba limpiando. No teníamos a nadie que trabaje excepto ella, entonces lo poco que sabíamos de trabajo era que era horrible: las patronas eran malas y siempre le hacían cosas horribles, le pagaban menos de lo que le prometían y se hacían las desentendidas. A veces se iban un mes a Europa y ese mes la dejaban totalmente en banda. Cuando trabajaba, no le pagaban casi nada, incluso nosotras pidiendo en la panadería, a veces conseguíamos cosas que ella no podía comprar ni ahorrando.

Nuestra casa era un cuadrado con un baño en la época que mi abuela podía pagar alquiler, pero cuando mi vieja se peleó con mi abuela nos mudamos a una piecita sin baño en Pampa Central. Las necesidades se hacían en un balde y la comida del mediodía nos la daba un comedor que daba comidas riquísimas, polenta, guiso, tallarines. A veces hasta había postre, una naranja o un flancito. A la tarde tomábamos la leche en una iglesia en frente de casa y en esa época mi vieja empezó a cobrar una cosa que se llamaba jefes y jefas y eran 150 pesos por mes. Siempre que cobraba, los veintipico de cada mes, comíamos un yogur cada uno y para nosotros era la gloria.

De piba, cuando sos pobre, lo que te salva de la marginalidad es creer. Creer que algún día vas a tener todo eso que querés tener. Cuando conocés grandes que no son pobres y que te preguntan qué vas a ser cuando seas grande, empezás a soñar un poco. Todos los grandes te dicen todo el tiempo que no dejes la escuela, que estudies mucho. Nosotras, mi hermana y yo, conocimos un grande en particular que fue significativamente importante para nosotras: Marcelo General. Seguramente no lo conozcan, no era más que un vecino nuestro. Él y su adorada esposa siempre nos invitaban a su casa a jugar con su hijita, a pesar de que nosotras no teníamos juguetes ni nada para llevar. Ellos tenían cosas que nosotras no habíamos tenido ni visto jamás. La casa de ellos era una mansión, aunque ahora que lo pienso no era más que una casa con comedor y un par de dormitorios. Pero nosotras ahí adentro estábamos en nuestra salsa. Mi hermanita jugaba con todos los juguetes de la nena, yo siempre pedía pasar al baño porque era espectacular: tenía un espejo gigante y papel higiénico de esos con dibujitos y los puntitos para cortarlo derechito. Cuando sos pobre, la riqueza se mide en esas cositas. Ellos eran ricos. Todos los días la acompañábamos a la cooperativa y ella nos dejaba elegir el yogur que quisiéramos. Todos los días le preguntábamos de hasta qué precio podíamos agarrar, y ella nos decía que de cualquier precio, que agarráramos el que más nos guste. Definitivamente eran ricos.

La mamá de la nena nos contaba que el marido a veces se levantaba a las 4, o sea, trabajaba desde muy temprano. El hombre era muy bueno, siempre hacía chistes y miraba la tele. A veces nos daban hielo para tomar agua fresca en casa, porque nosotras no teníamos heladera, pero solo a veces porque otra vecina de la esquina, Silvia, también nos daba hielo siempre. Hay vecinos que te ayudan muchísimo.

Marcelo y Claudia, su esposa, siempre nos decían que fuéramos a la escuela. Una Navidad nos dijeron que había venido Papá Noel pero nosotras ya sabíamos que habían sido ellos. Los regalos, mi hermana todavía los tiene guardados. Así de valioso es todo cuando sos pobre.

En la escuela, también éramos pobres, no marginales. No teníamos las cosas que tenían todos, a mi hermana incluso una maestra no le corregía las tareas porque no llevaba cuaderno tapa dura. Siempre la retaban por no llevar las cosas que pedían y ella siempre lloraba. Pero éramos muy estudiosas, teníamos esa ventaja. Era una escuela pública, los pobres éramos nosotros y los ricos eran los que se compraban alfajores en el recreo, tenían mochila con carrito y cartucheras de dos pisos. Todos los grandes que conocíamos nos decían que si estudiábamos nos iba a ir bien, y nosotras lo creíamos de verdad. Mi hermana no tenía la cartulina que pedían, pero jamás se olvidaba de hacer los deberes. Hubo una asistente social que nos ayudó muchísimo y que siempre nos daba mercadería, lo hacía delante de todos y eso nos daba vergüenza, por eso mi hermana era medio tímida. No lo hacía de mala porque era buenísima, yo creo que no se daba cuenta que es feo que te den mercadería cuando a nadie le dan, en el aula todos te quedan mirando además. Hubo un invierno en que teníamos una sola campera buena, la violeta, asique iba unos días mi hermana y unos días yo. Yo decía que nunca tenía frío e iba igual pero después me recagaba enfermando entonces era mejor así. Mi hermana odiaba faltar porque después no entendía las cosas. Asique yo faltaba mucho. Mucho. Pero en casa había varios libros y los leía, una y otra vez. Yo sabía que estudiando me iba a ir mejor, eso me decían todos.

Éramos pobres, no marginales. No queríamos dejar la escuela. Conocíamos gente que no era pobre y era gente que trabajaba y había estudiado, entonces por ahí venía la mano. 
Pasaban los años, mi vieja seguía sin laburar. A veces se afanaba queso de un supermercado, lo sacaba entre la ropa o debajo de la axila. Una vez me afané un alfajor de un kiosko y me dijo que si lo volvía a hacer me iba a hacer pasar la vergüenza de mi vida: nunca más toqué nada. La vergüenza es a lo que más miedo le tenés cuando sos chico, ni que te caguen a palos es tan fulero. No sé cómo explicarles lo que deseás un alfajor o una milanesa. Los que pueden comerlo cuando quieren, para uno son ricos. Yo ya tenía como 12 años y no quería salir más a pedir: me daba vergüenza. Y ahí ocurrió algo que casi nos empuja a la marginalidad, pero con el tiempo zafamos.

Mi vieja había tenido un marido golpeador, un alcohólico hasta los huesos que había vivido con ella cuando éramos mocosas. De nuestros padrastros y otros horrores, no voy a hablar. Este tipo estaba preso hacía varios años, era el papá de mi hermanito, el único que tuvo padre. Estaba por salir de la cárcel y nosotras sabíamos que mi vieja iba a volver con él. Mi hermana, ante el terror de volver a sufrirlo, se fue a vivir con mi abuela y no volvió. Ella tenía 9 años cuando lo decidió, todo para no volver a ver a mi padrastro. Yo me quedé, porque quién iba a cuidar a mi vieja y a mi hermanito, si no yo. Salió mi padrastro de la cárcel y me di cuenta de la triste realidad: yo no podía contra él. Entonces me metí de novia con un tipo 30 años mayor que yo y me pasaba todo el día en la casa de él. Lo importante era no volver a mi casa. Hasta que me tuve que ir definitivamente, a los 13. Confié que a mi hermanito no le iba a pasar nada porque era hijo, no hijastro.

Dejé la escuela porque si se descubría mi relación, mi pareja iba a terminar en la cárcel y yo iba a ir a un colegio o con mi padrastro. No me hubiera arriesgado a eso por nada del mundo asique dejé de estudiar y me alejé de todo el que me conociera. Por supuesto, quedé embarazada. Y como nadie te da laburo siendo una cría de 14 años embarazada, yo me volví, por un tiempo, marginal, no pobre. Ya no podía estudiar porque eso era un peligro para el papá de mi hijo, y nadie me daba trabajo porque… era menor y tenía un hijo. De nuevo y siempre, los vecinos me ayudaron mucho. Ya no eran los mismos vecinos porque yo vivía más abajo, pero acá también me ayudaron, y no saben cuánto. Mi hermana seguía siendo pobre, siempre estudiando, siempre esperanzada de salir adelante.

Pasaba el tiempo, vivíamos como podíamos y yo accedía a los laburos que te dan cuando sos menor. Vendía perfumes en la calle, puerta a puerta o hacía campaña de socios para algún hogar, esos que te pagan el 10 por ciento de lo que recaudás. No existía la asignación y para todos los planes existentes, yo era menor. Todo me empujaba a ser marginal, porque ni siquiera podía acceder a los laburos o planes de pobres. A los 15 hice un curso de peluquería, pero en esa época no existía internet y era muy difícil ir haciéndote conocido en un oficio. Además yo tenía 15 y se me notaba en la cara, nadie se iba a dejar cortar el pelo por mí. A los 16 mentí diciendo que tenía 19 y accedí a mi primer laburo con sueldo mensual: tenía que cuidar a un abuelo hemipléjico. ¡De nuevo pobre! Ya no marginal. Es abismal la diferencia. Cobraba un sueldo por mes que no era más que un sueldito, pero podía comprar comida y cositas para mi hijito. Mi abuela me había regalado un lavarropas automático que le regaló una patrona, ese lavarropas lo vendimos y lo cambiamos por unas garrafas, y esas garrafas las vendimos y juntamos dos mil pesos. Con eso compramos el ranchito que se ve en la foto. Dos mil pesos nos costó, un rancho de chapa con piso de tierra, y estábamos en la gloria. Tiempo después las cosas no anduvieron con el papá de mi hijo, la verdad es que yo hacía rato no lo quería más. Entonces me fui con mi nene y de ahí en más cuidamos viejitos siendo cama adentro, o cuidábamos alguna abuela de noche y yo de día trabajaba de otras cosas. Entonces teníamos casa, comida y un pequeño sueldo. A los 21 años aprendí un oficio y gracias a internet y la facilidad de promocionar tu laburo gratis, pude laburar menos horas durante el día y empezar a estudiar. Pobres, no marginales.

Los años de laburo siendo joven, estudiante y pobre, son durísimos. No es nada fácil este ambiente, se vive siempre al día, y muchas veces te gastás los últimos veinte pesos que tenés en fotocopias del currículum, vas al centro caminando para no gastar en boleto y uno tras otro te dicen que lo dejés, que después te llaman. Los días se hacen eternos cuando nadie llama. Pero la diferencia crucial entre nosotras y mi vieja es que, nosotras teníamos la esperanza de que alguien iba a llamar. Todos los días salís a patear esperanzada, deseando que alguien te diga "venite el lunes a primera hora". Y tarde o temprano ese día llega.

Mi hermana empezó laburando a los 16 para un tipo que le pagaba "según como trabajara ese día" o sea, le pagaba lo que se le cantaban las pelotas. Como es mucho más desenvuelta que mi vieja no sólo no pierde los laburos, sino que tiene cada vez más. Alquila un departamentito y labura todo el día para poder pagar su alquiler y comer. Yo la he visto llorar de cansancio y frustración, pero como todo pobre, al otro día se levanta y sale a ganarse el mango igual. Además estudia, cuando sos pobre siempre te dicen que estudiar es la salida y vos lo creés. Ya le falta poco para ser maestra, cagate de risa. Capaz hasta se cruza con la que no le corregía las cosas por llevar esos cuadernos que te daba el gobierno que si borrabas dos veces se transparentaba la hoja. Andá a saber.

Mi vieja sigue siendo marginal. Tiene un solo laburo de limpieza hace algo de un año y nunca sabemos cuánto le va a durar. Ya pasó los 40 y es muy joven como para jubilarse, pero grande como para encontrar un laburo fijo. Gracias a la asignación que cobra de los dos más chicos, sumada al laburito, la miseria no es tan espantosa como la de mi infancia en los 90. Las hermanas más grandes nos independizamos hace ya mucho, entonces ayudamos a los más chicos. Ellos no tienen la vida que nosotros, no salen a pedir y pueden ir al colegio con útiles comprados, no esos lápices de porquería que a nosotros nos daba el gobierno y que los pasabas por la hoja y no pintaban. Siempre hay que darle una mano a mi vieja con los trámites de la asignación, porque a ella le explican, pero no entiende.

Cuando sos marginal, como mi vieja, aceptás que tu único futuro es la pobreza. No te interesa tener nada porque estás segurísimo de que nunca vas a poder tener nada. A los ricos los mirás con bronca, son unos miserables que no te dan nada, ni trabajo. A mi vieja nunca le dieron ni trabajo. En cambio, cuando sos pobre, lo que te salva de caer en la marginalidad, es la esperanza de salir de esa pobreza. Es muy dificultoso, porque labures de lo que labures, empezás ganando muy poco, y tenés muchas, pero muchas necesidades para cubrir. Además, siempre tenés en la familia alguien que está peor, y ayudás. En lo poco que podés ayudás. Entonces todo crecimiento se hace más lento, porque le comprás zapatillas a tu nene, pero no podés dejar de comprarle a tu hermanita. Y mi hermana vuelve a cenar el mate cocido con un mignoncito, para comprarle una campera buena a la más chica. Entonces sos sostén tuyo y de tu familia, porque sos pobre, pero tu vieja es marginal y sabés que no va a conseguir laburo. Ni siquiera uno de limpieza como el de mi hermana, o en geriatría, como yo.

No es lo mismo ser marginal que ser pobre: el mundo es de un color distinto. Cuando sos pobre sentís, sabés, la gente te dice constantemente que si te esforzás mucho vas a salir adelante. Mi vieja es marginal, no espera nada del mundo. Sabe, siente, percibe que el mundo es de los otros. Tiene una capacidad cognitiva bajísima y tiene mal aspecto: la gente no le dice nada y si le dijeran, no entiende.

Cuando sos pobre y venís de familia pobre, no marginal, aunque no lo creas ya tenés un montón de ventajas. Tenés otra forma de ver la vida de entrada: son tus propios padres los que te dicen que con esfuerzo vas a lograrlo. Y salís, por supuesto con muchísimo esfuerzo, pero tarde o temprano salís adelante. Con ganar un buen sueldo ya vivís mejor, cubrís tus necesidades y vas mejorando, poco a poco, tus posibilidades.

Una vez leí, en esta carrera que estudio con la esperanza de descubrir cómo hacer que los marginales puedan llegar a ser pobres y que los pobres dejen de serlo, una frase que me voló la cabeza. La frase dice "la diferencia entre un marginal y un pobre es que el pobre tiene claro su lugar en el mundo". El que lo escribió lo hizo, claro, analizando desde afuera. Pero no le erra. El beneficio de ser pobres es que entendés rápido que tenés que adaptarte al medio para sobrevivir. A un marginal como mi vieja, le expliques como le expliques, no lo entiende.

Cuando los leo odiando a ciertos pibes porque sus padres o ustedes mismos fueron pobres y salieron adelante, no puedo ponerme a explicarles esto de que ser pobre es infinitamente menos malo que ser marginal. Es muy largo, es muy complejo, y además no sé si me van a querer escuchar. Por eso estudio ciencia política y por eso estoy segura de que mi hermana estudia para maestra. Para poder explicarles mejor a los marginales, a los pobres y a los que no entienden por qué los pobres siguen siendo pobres. Igual sabemos que estudiemos lo que estudiemos hay gente que no nos va a querer escuchar. Hay gente que no es marginal, pero igual le explicás, y no entiende.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Back to town

"De vuelta de vacaciones", anuncia el barbero, 
o el cartero, o la chica de la farmacia, ahora bronceada. 
Se sorprenden al encontrar el mundo del día a día 
todavía en su lugar, su ausencia no ha hecho fallar ningún engranaje, 
sus clientes apenas los han echado de menos, y 
hay una audiencia tan escasa para hablar de las maravillas, 
las pirámides que han visto, los mares cálidos y sedosos, 
las noches de marimbas, las compras realizadas 
en lenguas extranjeras, los mendigos, las moscas, 
el lujo de un hotel, la grandeza de las ciudades de mármol. 
Pero en la aduana la monotonía aprisionaba sus reclamaciones. 
Los días grises se cerraban a su alrededor; el yugo aún les quedaba bien, 
caliente como si nunca se hubiera soltado. El mundo es tan pequeño, 
dicta la evidencia, aunque sus corazones gritan, "¡No es así!"