miércoles, 13 de febrero de 2008

La muerte no es nada

La muerte no es nada,
solamente un cambio de casa.
Lo que fui para cada uno de vosotros,
lo soy todavía.
Llamadme como hicisteis siempre.
Habladme como aquellos días.
No empleéis un tono distinto,
ni un aire solemne o triste.
Continuad riendo
con lo que tantas veces nos hizo reír.
Pensad en mí. Sonreid. Rezad conmigo.
Que mi nombre se pronuncie como antes.
Sin tristeza. Sin sombra.
La vida es lo que siempre fue,
significa lo que siempre significó.
Soy yo mismo en grado sublime.
El hilo de la amistad no está roto.
¿Por qué estar fuera de vuestros pensamientos,
simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
No estoy lejos. Solo al otro lado del camino.
Junto a Dios y junto a vosotros.
Todo está bien.
Volveréis a encontrar mi corazón.
Secad vuestras lágrimas
y no lloréis si me amáis.
Yo estoy en el amor, con los que siempre amé.

Henry Scott Holland