domingo, 22 de julio de 2018

LAS VACUNAS NO PROVOCAN AUTISMO




Veinte años después hay que explicar que LA VACUNA TRIPLE VÍRICA NO PROVOCA AUTISMO, ni esta ni ninguna. De las más eficaces en cuanto a cobertura y su efectividad se traduce en la prevención de más de 1.500.000 de muertes, principalmente niños, en todo el mundo. Abrimos hilo 👇
 
El sarampión (measles) es una enfermedad exantemática producida por un paramixovirus. Una vez desarrollada la enfermedad no hay un tratamiento específico. Cuando se complica causa diarrea, neumonía, encefalitis o la temida Panencefalitis Esclerosante Subaguda. Sin tonterías.
La parotiditis o paperas (mumps) está causada por otro paramixovirus. Afecta a las glándulas parotídeas, pero puede causar inflamación de los testículos, mastitis y en algunos casos encefalitis, meningitis o meningoencefalitis. No es ninguna broma.
La rubéola (rubella) está causada por un togavirus. Es otra enfermedad exantemática, como el sarampión, que se transmite por el aire y es altamente contagiosa. Infecta los ganglios linfáticos, inflamándolos, provoca exantemas en la cara y resto del cuerpo y dolor generalizado.
Lo más peligroso es el síndrome de rubéola congénita en embarazadas, pudiendo afectar gravemente al feto: malformaciones, problemas de visita y auditivos, cardiopatías, diabetes, enfermedades mentales. Si se contagia en los tres primeros meses de embarazo se recomienda abortar 😰
Ahora la historia de la vacuna frente al virus de la parotiditis (tranquilos, no vamos a entrar en cohortes ni edades ni dosis de vacunación) que demuestra la eficacia de los estudios. Hasta 1992 se componía de las cepas Jeryl Lynn o Urabe AM9.
La Urabe se retiró cuando se detectaron casos BENIGNOS de meningitis tras su administración. Se sustituyó por la Rubini, supuestamente más eficaz, pero se observó que no: durante brotes ocurridos en 1998 en España, más del 90% de los afectados habían sido vacunados con Rubini.
A partir de 1999 se decidió usar Rubini solo en niños con alergias, siendo la cepa principal de la vacuna, en la actualidad es así, la eficaz (más del 90% de cobertura vacunal) Jeryl Lynn.
Esto indica que la ciencia no se duerme en los laureles, a pesar de los pronunciados recortes en investigación y vigilancia epidemiológica. Pese a todo esto, las vacunas son el método más eficaz para no morir de enfermedades que se pueden prevenir.
Resulta inevitable hablar de la desgraciada relación inexistente entre el autismo y el impresentable de Andrew Wakefield. Este tipejo anduvo toda su vida tratando de meter miedo a la gente contra los virus y sus vacunas.
Este médico especialista del sistema digestivo ya nos la intentó colar con sus ‘estudios’ sobre el virus del sarampión y su relación como agente causal de la enfermedad de Crohn (inflamación del tracto intestinal, una verdadera putada).
Pero… ¡meeeec! Le pillaron con el carrito del helado: intentó publicar su estudio en The Lancet pero los expertos refutaron su trabajo y concluyeron que EL VIRUS DEL SARAMPIÓN NO CAUSABA LA ENFERMEDAD DE CROHN. Así que el estudio no se publicó.
Y fue durante esta etapa de intentar vincular el sarampión con la enfermedad de Crohn, una enfermedad digestiva propia del estudio de su especialidad, donde se topó con un peligroso grupo antivacunas llamado ‘Allergy Induced Autism’, y Andrew vio aquí una nueva oportunidad.
En realidad el autismo incluye una serie de diferentes alteraciones, por lo que es más adecuado referirse a estos como Trastornos del espectro autista (TEA). Son una serie de desórdenes neurobiológicos que afectan al comportamiento, la interacción y comunicación social.
Y como no soy un experto, aquí lo dejo (cualquier matiz o aclaración al respecto serán bienvenidos). Simplemente quería que vieseis cuan lejos está el TEA de la gastroenterología de Wakefield
Pues bien, el amigo Andrew se cubrió de gloria cuando en 1998 (de ahí lo de iniciar este hilo con ‘veinte años después’) publicó en, nada más y nada menos, The Lancet el archiconocidísimo artículo que, según él, vinculaba la vacuna triple vírica con el TEA.
Nadie podía creérselo, pero ahí estaba su estudio, con sus gráficas, su resumen, sus conclusiones y toda la parafernalia de un artículo científico. En serio, fue una locura para quienes trabajaban en este campo.
Pero, claro, como Andrew es experto en cosas del aparato digestivo y tal, se le ocurre que de alguna manera tiene que vincular todo aquello con su campo, no sea que se le cuestione...
Así que, ni corto ni perezoso, el tipo, que no se conforma solo con dar un pelotazo, en el estudio va y dice… que la triple vírica provoca lo que describe como un nuevo síndrome: la enterocolitis autista.
Sí señor, con dos cojones, Andrew. Así que, la gente que se dedica al asunto (investigadores independientes, nada de la ‘mafia’ farmacéutica) decide comprobar todo aquello y… ¡meeec! De nuevo los resultados no son corroborados, no se pueden replicar, a nadie más le sale lo mismo.
—¿Andrew, no te habrás equivocado… otra vez? Mira que te he dicho mil veces que con estas cosas no se juega.
—Que no, mama, que lo he hecho tó bien
No creáis que esto se quedó así, publicado y con la comunidad científica aplaudiendo el hallazgo del Andrés. Ni mucho menos. Se dudó por todas partes, pero no fue hasta que el periodista Brian Deer publicó una serie de artículos.
Lo hizo entre 2004 y 2010 (no hace tanto, como veréis) en el Sunday Times (no confundir con el Sun, este es el que dice que Michael Jackson y Steven Spielberg son extraterrestres) que dejaba al Andresito con el culete al aire.
Brian Deer es un experto en periodismo de investigación. Todo un hacha en esto de descubrir maleantes del mundo de la industria farmacéutica y la investigación científica. Porque canallas en la ciencia los hay, como Andrew Wakefield, y no vale barrer debajo de la alfombra.
Pero continuemos. Resulta que, además de que científicamente el estudio había sido un completo desastre (tal y como lo definiría el Consejo Médico General de Reino Unido), Andrew tenía intereses comerciales en todo aquello. Vaya, vaya, Andresito…
El ‘señor’ Wakefield, el muy pájaro, había solicitado la patente para una vacuna contra el virus del sarampión. ¿Cómo, esas terribles vacunas? Ay, ay, ay… que me sabe a Calisay
«Lanzo el bulo de que la triple vírica produce autismo y mientras yo patento una vacuna que diré que es cojonuda y me forro con el asunto. ¿Qué puede salir mal», debió pensar el artista.
Trató de sobornar a aquellos que le llevaban la contraria y amenazó con denunciarlos por difamación, los informes histológicos donde según Wakefield había enterocolitis fueron revisados por expertos que veían histologías completamente normales…
Entre 1996 y 2014 Wakefield perdió TODOS los juicios por las demandas que interpuso contra quienes refutaban sus resultados y prácticas, entre ellos el propio Deer.
Por su parte, Brian Deer elaboró con su investigación los informes para el British Medical Journal, que amplió y trató de explicar para un público general en los artículos publicados en Sunday Times.
A raíz de estas publicaciones, los que firmaban el trabajo junto con Andrew Wakefield se retractaron, la revista se retractó parcialmente en 2004 para, finalmente, en 2010 hacerlo completamente y retirar un artículo que jamás debió ver la luz, a tenor de su tremendo impacto.
El Consejo Médico General de Reino Unido inició una investigación donde declaró como «un fraude elaborado», «deshonesto», «mala praxis», «antiético» e «insensible» el estudio publicado por Wakefield, que extendieron a los profesores Walker-Smith y Simon Murch.
Deer lo define como «el fraude más pernicioso en la investigación médica de los tiempos modernos».
A Andrew Wakefield se le retiró la licencia médica tanto en Reino Unido como en Estados Unidos, donde reside actualmente y se gana la vida dando charlas y escribiendo libros sobre sus mierdas.
Él sigue erre que erre, pero sabéis qué: que no cuela. Ese estudio es una patraña que hizo muchísimo daño a la salud de miles de personas (con la publicación del artículo descendió notablemente la vacunación en Reino Unido y otras partes del mundo)
En la actualidad el problema persiste. Se está perdiendo la inmunidad de grupo por culpa de aquellos que no se vacunan. El caso más reciente, el de la joven de 16 años Marine Eraville, una paciente trasplantada que no podía ser vacunada.
Nosotros no queremos convencerte de los beneficios de las vacunas porque nuestra opinión no importa, cíñete a los datos. Las vacunas salvan vidas, lo demás es todo una gran mentira como la de Wakefield.
Solo esperamos que después de leer esto seas consecuente con las decisiones que tomas. No solo te afectan a ti y a tu familia, también al resto, como le ha sucedido a Marine Eraville.
Para acabar: aquí os dejamos la declaración que hizo el periodista Brian Deer a la corte de Texas durante uno de los juicios. Es absolutamente reveladora: https://briandeer.com/solved/slapp-amended-declaration.pdf
No obstante, si queréis cualquier otra referencia estaremos encantados de ofrecérosla.