jueves, 9 de octubre de 2008

No votes

Un problema generalizado en la mayoría de los países donde se dan democracias de mercado, es el profundo descrédito que tienen los mecanismos de decisión y gestión de las mismas. Vamos, que los gobiernos en el mejor de los casos no gobiernan en interés de los ciudadanos, perdón, quería decir consumidores y en los más ni siquiera gobiernan, sino que son meras figuras de paja de quien determina lo que se puede y lo que no se puede hacer, por más que se les llene la boca de medidas populistas, versión de nuestros tiempos del pan y circo romano.

No obstante pequeñas islas de resistencia, irreductibles e inasequibles al desaliento, como cierto poblado galo, se empecinan en recordarnos que cada persona es un voto y que un voto puede significar la diferencia.



P.D.: Otro motivo más para mantener esa ambivalente relación de amor/odio con las colonias.