martes, 8 de julio de 2008

Diez consejos para triunfar en el mundillo artístico

  1. Obviamente ninguna receta para hacer una obra de arte particular funciona si usted ya no es previamente un artista, por lo menos debe tener contactos con gente que ya es artista. Más que la obra de arte lo importante es que lo reconozcan como artista. Así que usted debe haber estudiado arte por lo menos, o ser famoso por algo. La gente que no es nada de eso, no es que no pueda, sino que debe esforzarse más siguiendo los ocho consejos restantes.
  2. Es de importancia radical que su trabajo esté acompañado de una justificación conceptual profunda que ojalá se conecte con aspectos esenciales, crueles, injustos, horribles o simplemente poco normales de su biografía personal o de la biografía de la sociedad en que usted vive: usted está en búsqueda de algo, explorando algo, considerando algo, criticando algo, tematizando algo, denunciando algo, apropiándose de algo, sufriendo algo. Si usted, para dar un ejemplo muy básico, hace una serie de esculturas de penes de colores (estilo Warhol), entonces usted realmente no esculpe penes de colores, usted lo que hace es “explorar el tema de lo masculino”.
  3. Cuantas más palabras complejas y sinuosas utilice para describir ese algo que le interesa, mucho mejor. Acompañe toda descripción de lo que hace con palabras que demuestren tautológicamente el poder artístico de su obra. Palabras como “creativa”, “simbólica”, “deconstructora”, “exploratoria”, “transgresora”, son eficaces pues con sólo oírlas uno ya cree que se encuentra en frente de algo importante desde el punto de vista estético contemporáneo. Puede así, en el límite, crear un movimiento artístico nuevo fácilmente. Al fin y al cabo si hay algo que sobra en este mundo son ideas estúpidas.
  4. Este es un recurso maravilloso: saque las cosas de contexto, es decir, simplemente coja cualquier objeto cotidiano o fantochada y póngala en la sala de un museo o en cualquier otro espacio donde generalmente usted no espere verla. Hay que aprender del maestro… Duchamp. Obviamente que si la gente ve una horrible y triste realidad cotidiana en la sala de un museo o un objeto muy cotidiano como unas toallas higiénicas usadas bien sanguinolentas encima de un platico con florecitas en la Sala Principal de la Bienal de San Patricio eso generará polémica, rechazo e interés de los académicos de variopintas áreas (un grupo de alemanes vestidos de Ku Klux Klan caminando por las calles de un barrio de negros en el corazón de New York es una jodida obra de arte). En pocas palabras, la gente hablará de usted. El éxito esta garantizado. Tenga fe en los críticos.
  5. Sepa que lo que importa no siempre es lo que usted coloca en la obra, sino que muchas veces lo más importante será lo que no se encuentra en la obra. De esta manera, siempre puede apelar al resto del universo físico e ideacional (a ese macroconjunto complementario de la obra) para encontrarle más significados y contra refutar a los que la critican o a los que ven en lo que usted hace una tontería. De hecho, si lleva esta idea al límite, su obra de arte no sería lo que usted coloca en una instalación (puede incluso ser un espacio vacío) sino el resto del universo físico y social. Esto incluye que cualquier reacción (es mejor decir “efecto post traumático”) que la gente pueda tener después de contemplar su obra es parte de la obra (sea una reacción buena, mala, de escándalo, de indiferencia). Pueden suceder varias cosas. Por ejemplo, si usted pudo predecir la reacción eso muestra su genialidad y confirma sus sospechas estéticas. Si por el otro lado la reacción es imprevista, entonces eso muestra que su obra es tan creativa y autónoma que ni usted la puede controlar. Si la gente se escandaliza y dice que lo suyo no es arte, entonces diga que su obra de arte consistió precisamente en “explorar los límites de lo artístico”… Siempre funciona. Es decir, no importa qué suceda, usted siempre gana.
  6. Insistimos en que obviamente todo debe ir acompañado con argumentos bien complejos. Haga uso de cualquier concepto filosófico, económico, religioso, histórico, político, antropológico que pueda encontrar. Ahora bien, lo importante no es que la obra sea la manifestación de un concepto o una idea, sino que se encuentre en los límites de dos conceptos o ideas en conflicto (el único conflicto entre los dos puede ser la propia obra). Eso le dará a la obra una tridimensionalidad conceptual y un dinamismo crítico innegable. Lea mucho, o mejor, deje que los críticos lean por usted, dedíquese únicamente a hacer (o a no hacer) y guarde silencio. Los críticos harán el trabajo sucio, y si le preguntan haga comentarios más ambiguos, extraños e indescifrables que los que hacen los mismos críticos cuando hablan de su obra.
  7. Usted en el fondo sabe que todo lo que hace es una basura o sea que un poco de ironía sobre su propia obra ayuda mucho, pues lo cubre a usted de un halo intelectual de sinceridad artística que lo hará más interesante.
  8. Cualquier idea estrafalaria, puerca, escandalosa, ridícula, polémica, antisocial que usted pueda realizar con su propio cuerpo es una obra de arte, un “performance”. O si hace alguna cosa vándala y destructora sobre un lugar u objeto público entonces es una “intervención”. El único requisito es que se encuentre la obra acompañada de dos párrafos bien poéticos o profundos que la describan, escritos por usted o por sus críticos (de nuevo muchas veces lo mejor es dejar que los otros interpreten lo que uno hace: los críticos y los profesores son los que mandan). No lo dude con esa idea heterodoxa, el éxito lo dirá. Lo importante es que se le ocurra a usted primero y que sea capaz de circunscribir un momento, un lugar y unas condiciones bien precisas para que su burrada se transforme en obra de arte.
  9. Sea valiente. A muchos se le ocurren estupideces, tal vez porque son bobos o porque son enfermos mentales o resentidos o porque simplemente se lo proponen. Pero sólo pocos tienen el valor de exponerse a sí mismos (por convicción artística o por un afán pragmático, da igual) y correr con el riesgo de ganar fama, prestigio y dinero, o ser en cambio olvidados para siempre. De todas formas, siempre puede escudarse usted en que es un artista incomprendido. Recordemos a Nerón y sus pantomimas mortales.
  10. Si después de seguir los 9 consejos anteriores aún no ha logrado reconocimiento como artista, entonces proclame a viva voz “con mi arte me basta”. Sería una salida original frente al fracaso. Pero no dude que si fracasa es simplemente porque no hay espacio en las galerías para usted, ya que otros muchos desocupados siguieron también estos sabios consejos.
Visto en Cambiarte la arenita