miércoles, 14 de noviembre de 2007

Down down down

Antes era el Cristo harina de otro costal,
nos daban la eucaristía con hostias de corral.
De aquellas sagradas formas íbamos siempre en pos
porque eran trigo limpio, sabían como Dios.

Ahora las envuelven en papel de celofán:
hormonas, colorantes, ¡sabe Dios lo que tendrán!
Varios amigos míos se han hecho del Palmar,
donde las congelan al pie del altar.

Yo ya las he probado,
saben a congelado.
No me extraña que,
por hache o por be,
se pierda la fe.

Y era el Parlamento harina de otro costal,
nos daban sus señorías leyes de corral.
Aquellos procuradores cumplían su función:
robar siempre los mismos, sin que hubiera elección.

Ahora nos endilgan mucho mejor la ley:
enmiendas, tribunales, qué sé yo ¡incluso un rey!
Varios amigos míos opinan que así está bien,
que los mismos ya no roban y corre más el tren.

Eso ya lo he probado,
sabe a domesticado.
No me extraña que,
más que nada se
oiga decir: ¡beeeeé!

Y era lo del sexo harina de otro costal,
nos daban las orgías con polvos de corral.
Aquellos caliqueños serían de garrafón,
pero te corrías de un golpe de riñón.

Ahora el erotismo ya es parte del ajuar:
látigos, vibradores, ¡sabe Dios lo que hay que usar!
Varios amigos míos practican el coito anual
porque va de cráneo su vida sexual.

Yo también he probado,
sabe a desesperado.
No me extraña que,
tanto ojete esté,
a la virulé.

Y eran los difuntos harina de otro costal
nos daban la tumba fría con fosas de corral.
Aquellos fuegos fatuos mostraban con su luz,
que tus pobres restos aún gozaban de salud.

Ahora te incineran y te acabas de una vez,
y ¡quién guarda tu urna toda su viudez!
Varios amigos míos se quieren disecar,
nada de cenizas dispersas por el mar.

Eso no lo he probado,
pero estoy de su lado.
Me imagino que,
más de uno se fue
por el W.C.