jueves, 8 de noviembre de 2007

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Apenas rozamos la realidad y ya ha pasado un minuto.
El mismo que tú necesitas para ponerte las medias por la mañana, el que tú necesitas para calentarte la leche y sentarte en la banqueta de la cocina.

Ha pasado otro minuto.
Quizá se te ha hecho algo más largo, quizá has contado el paso de los segundos... si lo has hecho, habrás notado que han pasado los mismos segundos de siempre.

Un minuto, siempre es un minuto.

Tú, él y ella, nosotros, vivimos al minuto.
Tú, él y ella, vosotros, coméis en treinta minutos.
Tú, él y ella, nosotros, leemos durante cuarenta minutos.
Tú, él y ella, vosotros, miráis la televisión durante otros cuarenta minutos.

Y un minuto, siempre es y será un minuto.

El niño que vive tras la pared llora en un minuto, su madre le consuela en un minuto... muchas, demasiadas cosas cambian en un minuto.

Las aves alcanzan las nubes en un minuto, los peces nadan de lado a lado del río en un minuto.

Una vida cambia en un minuto. Más aún, una vida muere en un minuto.

Cuenta hasta un minuto.

Ahora ha pasado otro minuto.
Tres vidas han muerto en este minuto.
El miedo mata en un minuto.
Hacerle frente y evitarlo sólo cuesta un minuto.
La comprensión puede durar más de un minuto.

Gràcies mil