lunes, 30 de julio de 2007

Dieta de helado y cerveza



Como todos sabemos, calentar 1 gramo de agua 1 grado centígrado, necesita de 1 caloría. Traducido a términos entendibles, significa que si comes un postre muy frío (generalmente compuesto agua en su mayoría), los procesos naturales que calientan a la temperatura del cuerpo el postre consumido durante el ciclo digestivo, literalmente aspiran las calorías desde la única fuente de energía disponible: tu grasa corporal.

Por ejemplo, un postre servido y comido a cerca de 0º C alcanzará la temperatura corporal, 36,5º C, en un corto periodo de tiempo. Por cada gramo del postre ingerido, ese proceso consume aproximadamente 37 calorías como se enunció anteriormente. Una porción media de postre suele tener unos 168 gramos. Por tanto y debido al principio de la termodinámica, 6.216 calorías (1 cal/g/º. x 37 grados. x 168 g) se extraen de grasa del cuerpo, en tanto se homogeniza con el cuerpo la temperatura del postre.

Teniendo en cuenta las 1.200 calorías latentes en el postre, la pérdida neta de calorías es de unas 5.000 aproximadamente.

Obviamente, cuanto más frío esté el postre que ingieras, será lo mejor para ti y más rápidamente perderás peso, si esa es tu meta.

Este proceso funciona de igual manera al beber cerveza muy fría en vasos congelados. Cada 35,3 gramos de cerveza contienen 16 calorías latentes, pero extrae 1.036 calorías (6.216 calorías por vaso medio de 6 x 35,3 gramos) en el proceso de adecuación de la temperatura a la del cuerpo. Así, la pérdida neta de calorías por cada 35,3 g es de 1.020 calorías. No hace falta un ingeniero espacial para calcular que se extraen 12.240 calorías (426,3 gramos x 1.020 calorías/35,3 g) del cuerpo, en el transcurso de beber una lata de cerveza.

Los postres congelados, Ej. helado, son aún más beneficiosos, puesto que se necesita de 83 calorías/g para derretirlas (es decir, elevarlas a 0º C), además de las 37 calorías adicionales/g para finalmente subirlas a la temperatura del cuerpo. Los resultados aquí son realmente notables, y definitivamente se obtiene el mayor beneficio.

Desafortunadamente, para los que comen pizza como excusa para beber cerveza, la pizza (plena de calorías latentes y servida por encima de la temperatura del cuerpo) provoca un efecto opuesto.

Pero, afortunadamente, como el lector astuto habrá razonado ya, la solución obvia es beber mucha cerveza con la pizza y terminar la comida con grandes cantidades de helado.