viernes, 21 de septiembre de 2007

Agenda


Cada mañana corro a comprar pan, preparo bocadillos a los niños. Después salimos a toda mecha los tres hacia la escuela. Luego el tráfico, hasta el trabajo. Allí me espera una reunión en la quinta planta, más tarde en la segunda, desayuno al teléfono, un informe, reunión en la tercera, comida de trabajo, comunicados para la prensa, reunión en una planta ignota. Salgo disparado. Justo a tiempo, recojo a los críos de sus extraescolares. El súper. A casa. Como locos... Las ocho. Huyo al centro deportivo. Allí, por fin, me relajo, mientras el monitor me hace correr por la pista. Corriendo por la pista me da de nuevo el infarto. Tomo la cafinitrina.
Vuelvo a casa. Los niños han incendiado el piso, es la tercera vez este mes. Nos vamos al piso de repuesto. Pongo la cena, las latas están caducadas. Mi hijo pequeño se intoxica. Cojo el niño de repuesto. Acuesto los niños, los arropo y con el cloroformo de la almohada se duermen. Oigo el contestador. Otra demanda de mi ex-mujer. Aún conservo los dos dientes que le arranque la última vez. Me voy a la cama y duermo profundamente. Hasta mañana.