domingo, 10 de noviembre de 2013

¡Córcholis!


¿Has devuelto alguna vez una botella de en un restaurante, no siendo un snob pretencioso? Es posible que el motivo fuera que el vino tenía "olor a corcho" -  un olor a humedad y mal gusto característico.

Esto sucede habitualmente cuando el vino está contaminado con una molécula llamada 2,4,6-tricloroanisol (TCA), la principal causa de contaminación del corcho. El TCA aparece a partir de la degradación de los triclorofenoles (o TPA) que a su vez provienen de la unión de los fenoles del corcho con las partículas de cloro disueltas en el aire. Esta degradación tiene lugar en ambientes húmedos y es causada por una serie de hongos.

El tricloroanisol es responsable del olor y sabor a corcho del vino, bien por que el corcho no fue tratado adecuadamente durante su fabricacción o por que la botella no se ha mantenido en unas condiciones adecuadas de temperatura y humedad.

Un nuevo estudio realizado por investigadores japoneses ha llegado a la conclusión de que en realidad lo que se percibe no es el olor a TCA directamente, la TCA bloquea tu sentido del olfato y distorsiona tu capacidad para distinguir olores.

El hallazgo podría ayudar a la industria vinícola a mejorar sus productos y dar lugar a menos situaciones embarazosas frente al camarero.

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